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Correa fue héroe y villano: Colo Colo ganó el Clásico 200 ante la “U”

El delantero volvió después de un largo castigo, marcó el gol del triunfo y fue elegido la figura del partido. Pero después se pasó de revoluciones con un polémico festejo frente a la hinchada azul.

Un Clásico nunca es un partido más

Todos los clásicos tienen su historia. Y el de este domingo 23 no fue la excepción. Universidad de Chile llegaba con tres victorias consecutivas sobre Colo Colo, reduciendo de paso la distancia en una historia de enfrentamientos que durante mucho tiempo tuvo a los albos celebrando la famosa “paternidad”.

Por eso, estos partidos se juegan con el alma y, muchas veces, a fierrazo limpio. La rivalidad viene de lejos y los jugadores, incluso quienes recién llegan a cada club, rápidamente entienden que aquí se juega algo más que tres puntos.

Codazos, pisotones y algo más

En un Clásico pueden aparecer codazos, pisotones, tirones de camiseta y hasta alguna que otra “caricia” en la cara. Las llaves de lucha grecorromana tampoco parecen completamente ajenas. Bueno, tampoco son tan distintas a algunas pichangas de barrio.

Por eso los árbitros tienen que ponerse las pilas para evitar que el partido se les vaya de las manos.

Un partido con condimento extra

Los clásicos también suelen tener historias que ocurren fuera de la cancha. Alguna vez fueron pisotones a banderas del rival, invasiones de cancha, peleas en las graderías, asaltos o incluso ataques a buses de hinchas.

Esta vez tampoco faltaron los ingredientes adicionales.

Hubo incidentes con el bus de los visitantes, que tuvo un particular “cariñito” con un automóvil de propiedad de un hincha azul, además de llamados para que dejaran de lanzar fuegos artificiales antes del término del partido.

Y, por supuesto, las canciones de una hinchada azul que alentaba a sus jugadores, “golpeados” por la derrota ante el eterno rival”.

Colo Colo pegó primero

En la cancha, el Cacique hizo mejor las cosas durante buena parte del primer tiempo. El dominio albo se tradujo en ocasiones y en un marcador que terminó con un gol para cada lado antes del descanso, el primero de Alvaro Madrir, de taquito, y el empate tras penal causado por Artudo Vidal y que cambió por gol el “Príncipe” Charles Aránguiz.

Pero la historia cambió en la segunda mitad.

Universidad de Chile tuvo oportunidades para ponerse en ventaja, pero Colo Colo resistió y encontró el golpe definitivo cuando más lo necesitaba. El marcador terminó 2-1 para los albos.

Correa, el héroe

Después de cumplir un largo castigo, Javier Correa regresó a lo grande. El delantero marcó el gol que terminó entregándole la victoria al Cacique y fue elegido como la figura del encuentro.

Además, tuvo un bonito gesto después del partido, dedicando el triunfo a los trabajadores del Estadio Monumental, esos que están todos los días detrás del equipo, atendiendo a jugadores y cuerpo técnico, pero que rara vez aparecen en las celebraciones. Un homenaje a los colocolinos silenciosos.

Y apareció el villano

Pero la historia de Correa no terminó ahí. Mientras el plantel se reunía en la cancha para celebrar frente a un grupo de hinchas, el delantero quedó adelante de sus compañeros. Todo eran sonrisas.

Hasta que apareció el baile.

Captura TNT Sports

El “meneo” que sobró

Correa realizó un gesto de carácter “sesual” dirigido hacia la hinchada rival.

Las cámaras de la transmisión oficial captaron el momento y, como era de esperar, las redes sociales hicieron el resto. El festejo rápidamente se transformó en uno de los temas más comentados después del partido.

Y sí, podemos entender la alegría, la adrenalina y todo lo que significa ganar un Clásico. Pero quizás el “meneo” sobraba.

Después de cumplir un castigo prolongado, lo último que necesitaba Correa era volver a quedar en el centro de una polémica por una celebración innecesaria.

El resultado es lo que queda

Al final, Colo Colo se quedó con el 2-1, volvió a derrotar a su archirrival y dio otro paso hacia sus objetivos en el campeonato.

Correa pasó de héroe a villano en cosa de minutos. Hizo lo que los delanteros deben hacer: marcar el gol que gana el partido.

Y después hizo lo que probablemente no debía hacer: transformar una celebración en una nueva polémica.

Pero al hincha albo poco le importará mañana el baile. Lo que quedará en la memoria será el 2-1 en el Clásico 200, una nueva victoria ante la “U” y otro paso hacia la estrella 35.

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