Lo que empezó como una rutina de ejercicio terminó en una emergencia. Derick Gant, de 57 años, colapsó en su casa tras una serie de saltos con cuerda: de pronto perdió la sensibilidad en su brazo y pierna izquierdos, quedando sin poder moverse ni pedir ayuda.
Fue entonces cuando su Apple Watch entró en acción. El dispositivo detectó la caída a las 6:23 p.m. del 28 de abril de 2025, activó el protocolo de emergencia, llamó a los servicios médicos y notificó a sus familiares.
Minutos después, los paramédicos llegaron y confirmaron lo que el reloj había ayudado a adelantar: Gant estaba sufriendo un derrame cerebral. Gracias a la rápida reacción, recibió atención inmediata y sobrevivió.
El caso fue destacado como un ejemplo del poder de la tecnología cuando se trata de salvar vidas. Una muestra de que, a veces, la diferencia entre la tragedia y la esperanza puede estar en la muñeca.
