Pensabas que lo habías visto todo, ¿no? Gatos que hablan, gatos que traducen maullidos, gatos influencers… pero ¿un gato narco? Bueno, Costa Rica dijo: “sosteneme el café”.
En la Penitenciaría de Pococí, los guardias se encontraron con un gato muy sospechoso paseando por una zona verde del penal. Al principio parecía un michi común y corriente, pero al mirarlo de cerca… ¡sorpresa! El felino llevaba dos paquetes de droga pegados al cuerpo.
El michi “mula”
Según el Ministerio de Justicia, que compartió la historia en su Facebook oficial (sí, esto es 100% real), el gato estaba equipado con marihuana y heroína. Una especie de narco delivery felino, sin moto ni casco, pero con mucho sigilo.
Obviamente, los guardias lo capturaron, confiscaron la merca y entregaron al michi al Servicio Nacional de Salud Animal, para que le hagan una evaluación veterinaria. Porque sí, incluso los narco-gatos tienen derecho a un chequeo médico.
¿El nuevo “Patrón del mal”?
Ahora, hay muchas preguntas sin respuesta: ¿actuaba solo o era parte de una pandilla felina? ¿Cuántas veces pasó sin que lo notaran? ¿Recibía pago en atún?
Lo cierto es que este gato pasó de ser un simple animal callejero a convertirse en el Breaking Bad versión peluda, o en el “Pablo Escobar” felino. La policía investiga si fue entrenado por internos para transportar droga sin levantar sospechas. Spoiler: levantó sospechas igual.
Moraleja: no todo gato con mochila es influencer
Y así, en pleno 2025, tenemos que sumar una nueva categoría al currículum felino: influencers, traductores… y ahora también narcos. La creatividad del crimen no tiene límites. Ni bigotes.
La próxima vez que veas a un gato caminando raro, miralo bien: capaz no busca caricias… busca entregar el paquete.
