Un susto “húmedo” y de marca mayor vivió un grupo de turistas que paseaban piolitas en un río, admirando el paisaje y a los “alimalitos”, como dirían el Profe Salomón, cuando sin que mediara provocación alguna, una elefante los salió persiguiendo, con claras intenciones de darles, y no excusas.
El tragicómico hecho ocurrió más lejos que aguinaldo diechiochero, en el delta del río Okavango, ubicado en Botswana, en el sur de Africa, cuando un par de canoas trasladaba a un grupo de turistas justo por un sector donde los “dueños” son justamente los elefantes.
Al agua gordi…
Los guías o conductores de las canoas no cacharon nunca que a esa hora la familia Paqui Dermo le tocaba el paseo diario por ahí mismo, por lo cual una matriarca dijo “aah no, por aquí no”, y se lanzó en persecución de los frágiles botes, porque se acercaron mucho.
Y aunque el remero le ponía color, tratando de alejarse de la furiosa hembra, la elefanta ligerito los alcanzó y volcó una de las balsas, y los turistas se fueron de hoci al agüita, con tan mala suerte que a una de ellas, gordita con lentes, la elefanta la alcanzó y literalmente la “revolcó” en el agua…
“Me quiero ir pa’ mi caaaasa”
Afortunadamante mamá elefanta sólo se conformó con darle un buen baño a la asustada turista, porque si hubiera querido, las habría hecho papilla de turista al barro, con la fuerza que poseen estos bellos animales.
La turista tras la revolcada, salió a duras penas caminando, con los lentes a la altura de la boca, y rogando para volver a su casita, rapidito y sin escalas, porque el susto “húmedo” que se pegó no se lo regala a nadiennn.
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Más cuidado pa’ la otra
Hay que parar las pailas con los expertos, porque siempre advierten que acercarse mucho a los animales, cualquiera que sean, conlleva peligro, sobre todo si son hembras que sólo buscan proteger a sus cachorros, lo que las lleva a tener este tipo de conductas agresiva.
Claro, ni Tarzán estaba cerca para ayudar a la pobre turista….
