En Chile, la salud bucal es una deuda silenciosa. Aunque el discurso sanitario ha avanzado, en la práctica miles de personas llegan al dentista cuando el dolor ya es insoportable o la pérdida de una pieza dental afecta en su vida diaria. La boca continúa como un territorio aparte del resto del cuerpo.
En la atención primaria, el diagnóstico es claro. “El problema más prevalente es el de las caries en los niños y personas de mayor vulnerabilidad. En adultos y adultos mayores, la enfermedad periodontal es una de las principales causas de pérdida”, explica Camila Yáñez Castillo, odontóloga de la UDP.
La, además, asesora técnica del Programa Odontológico del CESFAM Villa O’Higgins agtega que no se trata de episodios aislados, sino de trayectorias acumulativas que comienzan en la infancia con controles irregulares y terminan décadas después en rehabilitaciones complejas.
El escenario no es solo una percepción clínica. La Organización Mundial de la Salud advirtió en su Informe Global de Salud Bucodental 2022 que las enfermedades orales afectan a cerca de 3 mil 500 millones de personas en el mundo y que la caries no tratadas son la condición más frecuente a nivel global.
El documento subraya que estas patologías comparten factores de riesgo con enfermedades crónicas como la diabetes y las cardiovasculares, lo que refuerza abordarlas desde una perspectiva integral.
Tarde al dentista

En Chile, el Ministerio de Salud ha impulsado programas de prevención y cobertura para grupos en primera infancia, embarazadas y personas mayores.
Sin embargo, la continuidad del cuidado se diluye con los años. “Aún predomina la consulta por dolor o urgencia odontológica, más que por control preventivo”, advierte Yáñez.
En los CESFAM, explica, es común recibir pacientes cuando el daño ya está avanzado y las alternativas son más complejas de resolver en el nivel primario.
La salud bucal, no se limita a lo estético. “En pacientes con diabetes, la enfermedad periodontal puede dificultar el control metabólico. También existe asociación con enfermedades cardiovasculares e incluso con complicaciones durante el embarazo”, señala la asesora.
La evidencia científica demuestra que la inflamación crónica de las encías puede incidir en indicadores sistémicos, indica.
Brecha social
A pesar de los avances, la brecha entre el sistema público y el privado es muy visible. En atención primaria se garantizan prestaciones básicas y cobertura GES, pero los tratamientos de especialidad pueden tardar meses, incluso más de un año, en resolverse.
En el sector privado, en cambio, la oferta es amplia, aunque condicionada por la capacidad de pago. “La brecha no solo es económica, también es territorial y social”, subraya Yáñez, quien insiste en que el desafío país pasa por ampliar la cobertura oportuna en todos los niveles de atención.
Desafíos pendientes
El debate, entonces, trasciende la consulta dental. Consolidar una cultura preventiva real en todas las edades, fortalecer la resolutividad del nivel primario e integrar de manera efectiva la salud bucal al modelo sanitario aparecen como tareas pendientes.
En Chile, todavía demasiadas personas descubren tarde que la caries dentales y la pérdida de piezas no son solo problemas estéticos, sino señales de una desigualdad que también se expresa al momento de sonreír.