“¡Yo trabajo seis días al mes, pero me gusta lo que hago!”, contó Bárbara Roa, una “palomita” que vende “tortillas con mariscos”, a un costado de la ruta de cruza a comuna de Laraquete, en la Novena Región de la Araucanía.
Y no es que la mujer gane mucha plata con la actividad o esté contenta con trabajar tan poco al mes. La razón es sencilla: Debe turnarse con otras 45 personas, que realizan la misma actividad, porque todos tienen derecho a trabajar.
Tortillas con choritos y/o machas

Llegamos hasta esa comuna enclavada en la región de la Araucania, porque nos contaron que ahí vendían tortillas con choritos, un manjar desconocido para el común de la gente, pero muy apetecido entre los conocedores.
La señora Bárbara, nuestra anfitriona, quiso dejar clara la diferencia: “son con mariscos y no de mariscos”. Indica que no son como el pan amasado con chicharrones, los que están incrustados en la masa.
La “palomita” ofrece sus tortillas rellenas en tres modalidad: choritos,la más común; la variante con machas, y la mixta, con relleno de ambs mariscos. Además, le ofrece a sus clientes sazonarlas con salsa verde, ají y/o pebre.
“De chapes y caracoles”
Cuenta también que, además las tortillas pueden rellenarse con “chapes” (lapas) o caracoles (marinos, obviamente), pero que las más populares son las de choritos y machas.
En realidad del negocio propiamente tal, está en vender las tortillas sin relleno, las que la gente pasa a comprar al puesto constantemente. Ella tiene paquetes de 4 ó 6 tortillas, al gusto del cliente, que las lleva para tomar tecito.
A veces no venden
Pero no siempre les va bien. Cuenta que los turistas ya casi no pasan por el pueblo, y que se van por la carretera P-160, que corre por fuera de la comuna. “Somos 46, organizados, sólo uno de ellos hombre, y nos turnamos para trabajar”.
Para ello, cadad día cuatro de ellos son los encargados de salir a ofrecer la mercadería: dos en el pueblo y dos en las instalaciones que tienen al lado de la carretera. Por eso, por el gran número de vendedores, les alcanza para trabajar 6 días al mes a cada uno.
“Si tuviera que vivir sólo de esto, no alcanza. Pero tengo mi mardo que trabaja y nos complementamos”, dice la orgullosa mujer. Pero aclara que está conforme con lo que hace.
Las Palomitas Blancas
Organizadas desde 2016, las vendedoras de Laraquete son herederas de una tradición que viene de mediados del siglo XIX, cuando se comienza a explotar el carbón de piedra en Laraquete y sus cercanías.
Con la llegada del “caballo de hierro” (léase ferrocarril) en 1890, aumentó el comercio. Y fue junto al tren, en la estación de la comuna, que nacieron estas mujeres vestidas de blanco que esperaban el paso del ferrocarril para vender sus tortillas.
Con el tiempo, la localidad quedó reducida a una estación intermedia, por el poco movimiento industrial del lugar. Entonces, las palomitas nacieron como una alternativa de subsistencia cuando el pueblo se dejó de utilizar como embarcadero.
Tortillas estrellas
Por esa razón, los mayores ingresos provenían de ellas. “En los años ’30 y ’40 la tortilla se convirtió en un producto estrella”, según indican los conocedores de la historia.
En 2016, fueron reconocidas como Tesoros Humanos Vivos, y de esa manera poder ganarse el sustento con la venta de tortllas.
Pase por Laraquete… y cómase una tortilla de choritos
Esa es la historia de estas laboriosas mujeres -y un hombre-, así que no lo olvide, y cuando pase por el sector de Laraquete, desvíese un rato del camino y pase a disfrutar de esta rica gastronomía, mezcla de la mejor tradicional #tortillera” del sur de Chile y de acitivdad pesquera artesanal de las costas de la Novena Región.
La señora Bárbara y otras 45 personas … se lo agradecerán.