Asustados y con el corazón en la mano quedaron los habitantes de la localidad de Hanamkonda, en India, cuando notaron que flotaba un cuerpo en un lago cercano. El “fallecido” llevaba cerca de 5 horas en la superficie húmeda, por lo que llamaron de una a la policía, de esos que usan un palo largo para alinearle los chacras a los porfiados.
De un ala…
Cuando llegaron los polis, que allá visten de caqui o café claro, uno de ellos agarró de un brazo el cuerpo, que flotaba cerca de la orilla, para arrastrarlo a tierra firme y hacer las averiguaciones de rigor en estos casos, es decir, identificar quién cresta era o cómo había llegado.
De esa manera, el poli le agarró el brazo, y con sutileza intentó arrastrarlo a la orilla. Pero el sujeto que sólo vestía un pantalón cuyas piernas le llegaban a medio tobillo, y a guata pelá, no le gustó ná la payasadita y levantó la cabeza, momento en el oficial casi se mea del susto.
Dejen dormir mier…
Y, como dicen tan graciosamente los peloteros cuando los entrevitan, ná poh, el viejo se estaba pegando la media siesta, flotando en el agua, con puros sueños húmedos (por el lago, digo), cuando se sintió alzado y arrancado violentamente de un sueño rico.
El hombrón es un trabajador de una cantera de granito cercana que, tras su extenuante jornada, acudió al lago, se refrescó y decidió pegarse una pestañita reparadora, pero estaba tan agotado que se quedó profundamente zeta, tanto que ni los guarisapos quisieron molestarlo, hasta que los copuchentos de siempre metieron la cola.
En fin. El hombrón debió dar las explicaciones del caso, pero no sin antes enojarse con los viejos copuchentos y sus patronas, por andar curioseando donde no deben…
