El Apocalipsis carcelario no solo dejó esposados y allanamientos, también obligó a pronunciarse. Tras la detención de 66 personas, 44 de ellas funcionarios de Gendarmería, la red de corrupción quedó al descubierto y el sistema penitenciario en jaque.
El operativo reveló una maquinaria aceitada durante años, donde celulares, drogas y favores ingresaban a los penales sin mayores obstáculos. Todo funcionaba mientras la coima estuviera al día y la vista gorda bien entrenada.
La ANSOG
Con el cahuín armado, la Asociación Nacional de Suboficiales de Gendarmería (ANSOG) salió rápidamente a marcar distancia, “rechazamos de manera absoluta, tajante y enérgica cualquier acto que atente contra los principios éticos, la probidad y la misión fundamental de nuestra institución“.
“El que viole estos principios no tiene cabida en Gendarmería de Chile y no debe formar parte de nuestra organización”.
Desde la organización recalcaron que se trata de “casos aislados” y pidieron que se investigue hasta las últimas consecuencias. “Es hora de que se aplique todo el peso de la ley. No toleramos la impunidad y exigimos que se actúe con total transparencia y en estricto cumplimiento de los principios que fundaron nuestra institución”, sostuvieron.
La investigación apunta a movimientos de dinero millonarios, cuentas congeladas y funcionarios que pasaron de custodios a imputados. Un golpe que deja mal parado al sistema y obliga a revisar controles que, al parecer, existían solo en el papel.
