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Rapa Nui y el enorme océano que Chile intenta vigilar: qué hay detrás de los pesqueros extranjeros

La imagen parece difícil de dimensionar desde tierra: decenas de embarcaciones pesqueras trabajando en medio del Pacífico, a cientos de kilómetros de Rapa Nui y a una distancia todavía mayor del continente.

El 4 de septiembre, la Armada de Chile detectó una flota de 70 pesqueros extranjeros al norte de la isla. Durante la operación de Fiscalización Pesquera Oceánica, 21 embarcaciones fueron observadas realizando faenas extractivas. La institución informó que las naves estaban dedicadas a la captura de pez espada, atún y calamar gigante.

Hay una precisión fundamental: los pesqueros se encontraban fuera de la Zona Económica Exclusiva de Chile, aunque dentro del área de responsabilidad de vigilancia y búsqueda y salvamento que corresponde a Chile. Por eso, su presencia no permite concluir por sí sola que estuvieran cometiendo una infracción a la legislación chilena.

Vigilar un océano enorme

La operación se desarrolló a unas 900 millas náuticas, equivalentes a 1.448 kilómetros, de la costa continental. La Armada empleó un avión de exploración aeromarítima P-3 ACH Orión para localizar y registrar las embarcaciones.

La tarea no consiste solamente en contar barcos. Los equipos registran matrículas, ubicación y actividad para entregar antecedentes a las autoridades competentes cuando corresponde.

El dato ayuda a comprender la dimensión del desafío. Rapa Nui está aislada geográficamente del continente, pero forma parte de un espacio marítimo de enorme extensión en el que confluyen actividad pesquera, conservación, navegación y responsabilidades internacionales.

Rapa Nui y el océano que rodea a la isla. Imagen referencial. Foto: Daniel Mok/Unsplash.

La vigilancia no comenzó con los 70 barcos

La detección de septiembre tampoco fue un episodio completamente aislado. La Armada ha realizado operaciones de fiscalización pesquera oceánica en el entorno de Rapa Nui y del parque marino Motu Motiro Hiva, incluyendo vuelos de vigilancia y acciones de control.

Ese trabajo permite observar una realidad menos visible que la noticia de una flota: la vigilancia de un océano de esta magnitud requiere aeronaves, buques, coordinación institucional y capacidad de registrar lo que sucede a cientos de kilómetros de distancia.

El mar que también sostiene a la isla

Para la comunidad de Rapa Nui, sin embargo, el océano no es solamente un espacio estratégico. También es territorio de pesca, fuente de alimentos y parte de su identidad cultural.

En los últimos años se han desarrollado investigaciones y programas de monitoreo de las pesquerías de la isla con participación local. El repositorio del Fondo de Investigación Pesquera y de Acuicultura registra, entre otros trabajos, el proyecto FIPA 2022-13, dedicado a proponer un programa de monitoreo biológico pesquero de las pesquerías y del ecosistema asociado a Rapa Nui.

Ese esfuerzo adquiere relevancia cuando las propias autoridades pesqueras adoptan medidas de conservación. En febrero de 2026, Subpesca estableció una talla mínima de extracción para el rarape, uno de los recursos de la isla.

Dos espacios, dos reglas

Aquí aparece una de las principales confusiones que puede provocar una fotografía de decenas de pesqueros relativamente cerca de Rapa Nui.

La Zona Económica Exclusiva otorga a Chile derechos soberanos sobre la exploración, explotación, conservación y administración de recursos naturales dentro de ese espacio. Fuera de ella rigen las normas internacionales de alta mar y las reglas de las organizaciones pesqueras regionales correspondientes.

Por eso, que una embarcación extranjera esté fuera de la ZEE no significa automáticamente que esté pescando ilegalmente. Lo que corresponde es identificar qué hace, dónde lo hace y bajo qué régimen jurídico opera.

La pregunta que queda abierta

La operación de septiembre deja una imagen poderosa: 70 pesqueros extranjeros concentrados en una extensa zona del Pacífico y observados desde una aeronave chilena a cientos de kilómetros de distancia.

Pero también deja preguntas que requieren información adicional. ¿Cuántas operaciones de fiscalización se realizan durante un año? ¿Cuántas embarcaciones son detectadas? ¿Cuántas terminan investigadas por posibles infracciones? ¿Qué información científica existe sobre el estado de los recursos de Rapa Nui? ¿Y qué participación concreta tiene la comunidad en el monitoreo de su propio mar?

Son preguntas que no se responden mirando solamente una imagen de la flota. Requieren cruzar información de la Armada, Subpesca, Sernapesca, investigadores y representantes del Consejo del Mar de Rapa Nui.

Porque detrás de los 70 barcos detectados hay una historia mucho más grande: la de una pequeña isla que vive en medio de uno de los océanos más extensos del planeta y la de un país que debe intentar vigilarlo desde miles de kilómetros de distancia.


Fuentes consultadas: Armada de Chile; Subpesca; Fondo de Investigación Pesquera y de Acuicultura (FIPA).

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