La frase “cierra la tarasca” cobró otra dimensión con el particular Record Guinnes que se mandó Isaac Johnson, un adolescente que vive en Minnesota, Gringolandia, donde se convirtió en el cliente regalón de Mc Donalds y Kentucky Fried Chicken y que, seguramente, sería el preferido de La Mona Popular, el negocio donde venden el “Completo XXL”, en Talca. (Tenía que ser).
Yo, literalmente, quedé con la boca abierta cuando vi los videos y las fotos del Isaac, porque ostenta el record de, nada menos, que la Boca Más Grande del mundo o, como decimos en chilito: La Media Tarasca, oeeee: Nada más ni nada menos que 9 centímetros, abierta, medida digitalmente.
El paraíso de un dentista

Y sí, poh, si es cosa de ver cómo abre la “comecheuque” para comprender que hasta mi gran amigo, el dentista Juan Acevedo y todos sus colegas, serían felices si lo tuvieran como cliente. ¿Se los imaginan diciéndole… “A ver Isaac, abre la boca”?
Estamos seguros que Isaac, y su particular record, podrían desempeñarse muy, muy bien en diferentes oficios, tales como locutor de radio, como nuestra amiga Joanna García o, mejor aún, modelo para las pastas de dientes. Aunque artesano soplador de vidrio también sería un muy buen oficio, para Isaac.
¡Celebridad! Y cierra la boca
Lo cierto es que hasta el papá está orgulloso de él, que ya es una celebridad en las redes, donde millones de ciberlectores quedaron -literalmente-, con la boca abierta ante semejante “habilidad” y, si lo duda, el reto es ver si se acercan a su record. Si no, “¡ferme ta bouche!“, de una.
Algunas de las “proezas” que logra Isaac es, por ejemplo, capaz de introducirse una manza grande entera en la boca. ¡Qué bárbaro! También se puede meter otros objetos como una pelota de beisbol o un sándwich de tres pisos… sin tener que aplastarlo como el resto de los humanos.
Se quiere tragar el mundo
En todo caso, Isaac está feliz de ostentar este record oficialmente, ya que sigue los registros tan raros como éste en el Libro de Guinnes, del que, ahora, es él el protagonista: “En realidad, estar en él parece irreal. No sé qué deparará el futuro, pero si pudiera intentar un récord, soy realmente bueno en algún juego”.
En todo caso, este record será difícil vencerlo, porque el cabro recién tiene en 2025, 14 años, y tiene un montón de rato para, literalmente, “tragarse el mundo”, a medida que crezca, tanto en edad y en porte, y donde la tarasca le seguirá creciendo. ¡Sin dudas!