La robótica muestra pasos agigantados en su desarrollo, a tal punto que ya se utilizan androides como asistentes en varias partes del mundo, como una tienda en Rusia, donde utilizan uno de éstos para atender a sus clientes.
Sin embargo, las cámaras de seguridad captaron un singular hecho cuando un cliente llegó para averiguar sobre productos tecnológicos, tarea para la que, en el local, utilizan al un androide malas pulgas y pendenciero.
“¿Qui ti pá, Shushet…?”
El tema es que cuando acercaron al robot al cliente, algo le hizo cortocircuito porque, roto él, primero le negó el saludo y segundos después se puso shoro y en guardia para agarrar a aletazos al recién llegado.
Claro que el suceso no sucedió porque sí no más, sino que el cliente, al verse “desdeñado” por el humanoide mecha corta, le dio un pequeño empujón, que “alteró” los circuitos nerviosos y la máquina de una se puso en modo “pelea”.
Chuletas iban y venían…
Los encargados del local, llamado Volga Store, ubicado en Saratov, al suroeste de Rusia y a 800 km de Moscú, de inmediato intentaron “desactivar” al desubicado androide, pero el robot, de no más de 1,50 m de alto, cual Kwai Chang Caine, se defendía con pulento Kung Fu.
Las chuletas iban y venían, y lo único que quería “Syoma”, nombre del peleador, era darle su “maguachi” al cliente, por haber tocado su impoluto cuerpo de metal. “¿Ki ti paaa, sushet…?”, se le escuchó decir en un clarito ruso de los bajos fondos.
Ni idea qué pasó
De inmediato, dos de los empleados del lugar rapidito intentaron apagarle las ganas al robotito, pero este, ni corto ni perezoso, se defendió a patada limpia, hasta que, en un giro matonesco, dejó su retaguardia descubierta y pudieron detenerlo.
No se sabe qué cresta provocó el comportamiento, que pudo ser un error de sistema, alguien que lo manejaba a distancia o una “performance” publicitaria. Lo cierto es que el cliente, con las canillas adoloridas, se fue vociferando en cirílico que nunca más volvía a la fakin tienda.
