Prepárate para ver chispas… pero no por emoción, sino por la nueva alza en las cuentas de la luz que se nos viene encima. Según la Comisión Nacional de Energía, la cosa sube en promedio un 7,1%, gracias a la actualización semestral de los costos de producir y trasladar esa electricidad que usamos para todo (sí, incluso para cargar el celular con 3% de batería).
Así que si pensabas que con desenchufar el hervidor estabas haciendo patria… bueno, mala noticia: la luz sube igual, enchufes o no.
Antofagasta e Iquique: las más “iluminadas” con la subida
Pero como siempre, hay regiones que la sacan más cara que otras. De acuerdo al Departamento de Energía Eléctrica de la USACH, Antofagasta lidera la lista con una subida del 11,8%, seguida por Iquique con un 10,2%.
O sea, si ya te quejabas de lo que costaba vivir en el norte… ahora súmale una cuenta de la luz que llega con ganas de vaciarte el bolsillo.
Y no, no es que estés dejando las luces prendidas por gusto… simplemente el sistema te está cobrando más por lo mismo.
¿Por qué sube? Porque el sistema no se alimenta de amor
Este ajuste se hace cada seis meses y responde al costo de generar, transportar y distribuir la energía. O sea, no es que estén subiendo la luz “porque sí” (aunque se siente así). Es como cuando sube el pan: nadie sabe por qué, pero todos lo pagan.
En este caso, es parte del llamado “mecanismo de estabilización”, que en realidad suena más a excusa elegante para decir “aguántese no más”.
A ajustar el presupuesto y apagar la ampolleta
Así que ya sabes: si ves que tu cuenta de la luz viene más alta que tu ánimo un lunes en la mañana, no eres tú… es el sistema.
Ahora más que nunca se viene fuerte esa frase que dice: “anda apagando la luz que no somos Endesa”. Porque con este aumento, ni el foco del baño se salva.
