La movida de piso, de magnitud 8,8, que sacudió Kamchatka en julio de 2025 dejó una sorpresa. Un algoritmo creado por un par de «nerds» gringos había identificado, mediante mediciones anteriores al sismo, buena parte de la zona que terminó rompiéndose bajo la península rusa.
¿Los científicos habían anticipado el terremoto? No exactamente. El mapa mostraba dónde las placas tectónicas estaban agarradas del moño, pero nadie sabía cuándo cederían. La coincidencia se comprobó después del sismo.
El medio taco bajo tierra
En Kamchatka, la placa del Pacífico se hunde bajo otra placa tectónica. Pero algunas zonas quedan bloqueadas mientras el movimiento continúa. Allí se acumula más energía que en un soltero sin polola, la que puede liberarse y movernos como coctelera.
Los geofísicos Axel Periollat y Gareth Funning, de la Universidad de California en Riverside, desarrollaron un algoritmo que utiliza mediciones satelitales para localizar esos sectores.
Y encontraron algo más: las zonas bloqueadas coincidían con sectores afectados tanto por el terremoto de 2025 como por otro gigantesco sismo ocurrido en 1952.
Ambos rompieron regiones similares, pero el de 1952 provocó un tsunami mucho más intenso. La diferencia estuvo, en parte, en cuánto se desplazó el fondo marino cerca de la fosa oceánica.
¿Y si funciona en Chile?
Chile también está sobre una zona de subducción, donde la placa de Nazca se hunde bajo la Sudamericana, las que nos mueven el piso. Por eso, el método podría resultar útil para estudiar nuestros propios puntos de bloqueo tectónico.
Sin embargo, todavía no se ha publicado una prueba equivalente en Chile. Además, buena parte de esas zonas permanece bajo el océano, donde escasean los instrumentos de medición.
El algoritmo podría ayudar a identificar dónde se acumula la deformación y mejorar los mapas de peligro sísmico. Pero no entrega fechas ni magnitudes.
La ciencia empieza a descubrir dónde se trancan las placas. El problema es que todavía no sabe cuándo se les ocurrirá movernos como el Tagadá… Que el de arriba nos pille confesados.
