40 horas: el reloj laboral ya se movió y no hay vuelta atrás

135 vistas
2 minutos de lectura

Chile entra en modo ajuste laboral. Con un cambio de Gobierno a la vuelta de la esquina, nuevas autoridades laborales asumirán en marzo en un escenario ya definido: la Ley de 40 horas dejó de ser promesa y empezó a mover el tablero del trabajo.

El estudio del estudio jurídico Cariola Díez Pérez-Cotapos pone el foco en qué cambia este año, qué viene después y qué no está permitido, justo cuando empresas y trabajadores afinan el reloj.

Menos horas, mismo sueldo

La ley avanza paso a paso, pero sin pausa. Tras bajar de 45 a 44 horas en 2024, el próximo hito será abril de 2026, cuando la jornada llegue a 42 horas, hasta alcanzar las 40 horas semanales en 2028. Ojo al dato: no hay reducción obligatoria en 2025. Y algo clave que el estudio subraya: reducir horas no significa recortar salarios. El sueldo se mantiene, punto.

 El calendario manda

La gradualidad no es capricho: busca dar aire a las empresas y evitar golpes bruscos. La normativa también flexibiliza la distribución del tiempo mediante el artículo 22 bis, permitiendo pactos en ciclos de hasta cuatro semanas.

raducción simple: no todas las semanas deben ser idénticas, lo que abre espacio a una mejor organización sin saltarse la ley.

Lo que no se puede hacer

El estudio es claro y pedagógico: no se puede compensar la baja de horas con menos pago, ni “maquillar” jornadas. Siguen excluidos de la limitación quienes ejercen cargos de dirección o sin fiscalización inmediata, pero el resto entra al nuevo marco.

Varias empresas, de hecho, ya se adelantaron y aplican 40 horas (o menos), porque a veces cumplir antes también es estrategia.

Un cambio cultural, no solo legal

Más allá del cronograma, la ley empuja un nuevo pacto laboral: productividad con calidad de vida, reglas claras y menos letra chica. Con nuevas autoridades al mando, el desafío será fiscalizar bien, acompañar la transición y evitar atajos. El reloj ya empezó a correr; ahora toca aprender a trabajar distinto.

Deja un comentario