El 5 de febrero abrió PokéPark Kanto, el primer parque temático permanente de Pokémon, en YomiuriLand, Tokio. La expectación agotó las entradas por dos meses, confirmando que la franquicia es un imán cultural y turístico, desde 1995, que cruza generaciones bajo la consigna, “atraparlos ya”.
Origen de un fenómeno
Todo comenzó en 1996, cuando Nintendo lanzó el videojuego para Game Boy y nadie imaginó que ese cartucho gris cambiaría la historia del entretenimiento. El boom fue inmediato y después vinieron series, cartas, películas y una avalancha de merchandising que convirtió a Pikachu en un ícono global, que hoy consolida a Pokémon como uno de los mayores productos culturales de Japón.
Bosque y ciudad
El parque se divide en dos mundos, una zona exterior montañosa de casi medio kilómetro con figuras escondidas entre árboles y una ciudad inspirada en los videojuegos. Para entrar al sector boscoso hay que subir 110 escalones sin ayuda, como metáfora de que no se llega a la cima sin esfuerzo.
Lo interesante es que este fenómeno no envejece. Se hereda. Padres que jugaron en los 90′ hoy explican tipos y evoluciones a sus hijos y la rueda gira entre nostalgia, estrategia empresarial y memoria afectiva.
Pokémon no solo resiste el paso del tiempo, lo desafía, y en esa mezcla encontró la fórmula para trascender generaciones.
