A las nueve de la mañana, cuando varios recién parten el día, en una esquina de Santiago ya hay adultos mayores levantando pesas, contando repeticiones y marcando su propio ritmo. No es rehabilitación. Es CrossFit adaptado, una práctica que comienza a instalarse como alternativa para mantenerse activos después de los 60.
No es moda
La iniciativa se desarrolla en el centro deportivo Gaman, donde el entrenamiento se ajusta a las capacidades de cada persona. Las clases combinan ejercicio funcional, trabajo de movilidad y dinámicas grupales, en un formato que prioriza la constancia por sobre la intensidad.
El director deportivo, Pablo Lewis Escobar, explica que el foco está en la independencia funcional. La meta es que los participantes puedan desenvolverse en tareas cotidianas como levantarse, subir escaleras o cargar objetos, sin depender de terceros.
Se atreven
El ingreso no exige experiencia previa. Se solicita motivación para realizar actividad física y no presentar condiciones médicas que impidan el ejercicio. A partir de ahí, cada proceso se adapta según el estado físico inicial.
Las sesiones comienzan con evaluaciones de fuerza, movilidad y resistencia, lo que permite definir cargas y progresión. La recomendación es asistir de forma regular durante la semana, en un esquema que busca sostener la actividad en el tiempo.
