Grecia está con la pera tiritona después de que más de 200 temblores sacudieran la paradisíaca isla de Santorini. Y como no es chiste, cerraron colegios, mandaron equipos de rescate y les dijeron a los habitantes que mejor se alejen de la costa, porque hay un riesgo inminente de tsunami.
El pasado domingo, en solo 5 horas, hubo más de 30 sacudones entre Santorini y Amorgos, según el Instituto Geodinámico de Atenas. Aunque hasta ahora no hay daños, el gobierno griego no quiere arriesgarse y ya se están preparando para lo peor. Por lo mismo el primer ministro Kyriakos Mitsotakis encabezó una reunión de emergencia para evaluar la situación.
¿Cómo capear el susto?
Ante la mínima posibilidad, mejor prepararse. En Grecia se lo tomaron tan en serio que rápidamente despacharon bomberos, policías y equipos de emergencia a la isla, instalando campamentos al aire libre por si hay que evacuar en cualquier momento. Además, el Ministerio de Protección Civil aseguró que estos movimientos no tienen relación con el volcán de Santorini, sino con fallas submarinas en la zona.
Pero harto ojo, porque un catedrático en geofísica avisó que el peor escenario sería un terremoto 6.0 o más -magnitud que en nuestro país es un pequeño remezón- en Grecia, podría ser altamente destructivo. La recomendación es mantener la calma y seguir las instrucciones oficiales.
¿Por qué tanto miedo?
Es que Grecia se sienta justo encima de una red de fallas tectónicas y, entre Santorini y Amorgos, hay al menos cinco fallas de más de 20 kilómetros cada una, con capacidad de generar terremotos de hasta 7.3 grados. El último terremoto registrado fue en 1956, que provocó un tsunami que acabó con la vida de 53 personas.
Y como Santorini recibe al menos 3 millones de turistas al año, cualquier desastre podría significar un caos. Así que por ahora lo mejor es alejarse de la costa y esperar que la tierra deje de zapatear.
¿Se viene el terremoto o es solo un susto pasajero?
