Joël Lapointe estaba haciendo algo bastante común: buscaba en mapas satelitales un lugar donde acampar durante un viaje por la región de Côte-Nord, en Quebec, Canadá. Pero mientras recorría el mapa vio una enorme forma circular cerca del lago Marsal que no le cuadraba.
Lapointe es astrónomo aficionado y pensó que podía tratarse de un antiguo cráter de impacto. La sospecha era tan extraña que primero creyó que alguien ya debía haberlo descubierto. Buscó el lugar en bases de datos de cráteres y, al no encontrarlo, decidió avisar a investigadores.
La duda terminó en una expedición
La pista llegó hasta Gordon Osinski, geólogo planetario de Western University, quien inicialmente fue escéptico. En 2025, un equipo de investigadores viajó hasta el remoto lugar en hidroavión para comprobar qué había detrás de aquella forma vista desde arriba.
La respuesta apareció en las rocas. Los científicos encontraron conos de fragmentación y rocas fundidas por el impacto, señales características de un choque a enorme velocidad. El programa técnico de la Reunión Anual de la Meteoritical Society de 2026 describe a Uhackatik como una estructura de impacto de unos 25 kilómetros de diámetro y unos 390 millones de años de antigüedad.
Un cráter que estaba escondido a simple vista
La estructura no parece el típico hoyo perfectamente redondo que uno imaginaría al escuchar la palabra “cráter”. Han pasado unos 390 millones de años desde el impacto: la erosión, los bosques, los lagos y los cambios geológicos fueron borrando sus huellas más evidentes. Desde el espacio, en cambio, todavía se distingue su forma circular. NASA publicó imágenes tomadas por el satélite Landsat 8 en octubre de 2025.
El tamaño también sorprende. La estructura tiene unos 25 kilómetros de diámetro y es considerada por NASA como el mayor cráter de impacto descubierto desde la estructura Hiawatha, de unos 31 kilómetros, detectada en Groenlandia en 2018. Si un objeto capaz de producir un impacto de ese tamaño golpeara hoy una zona poblada, las consecuencias serían enormes.
El nombre también cuenta una historia
Los investigadores bautizaron la estructura como Uhackatik, después de consultar al Consejo Innu de Ekuanitshit, comunidad vinculada al territorio donde se encuentra. El hallazgo todavía debe pasar por el proceso formal de reconocimiento de la Meteoritical Society, aunque los investigadores consideran que la evidencia geológica confirma su origen como impacto.
Así que todo comenzó con una mirada curiosa sobre un mapa. Un aficionado buscaba dónde poner su carpa y terminó señalando un lugar donde, mucho antes de que existieran los dinosaurios, un objeto venido del espacio dejó una cicatriz de 25 kilómetros en la Tierra.
