Cuando lo que pintaba como una tarde para ganar y soñar con la Copa Sudamericana 2026, terminó en una pesadilla en el Estadio Monumental, donde se apagaron las ilusiones del “Cacique”. Audax Italiano sacó la calculadora, ajustó cuentas y puso a Colo Colo en su sitio y fuera de las copas internacionales.
El equipo dirigido por Fernando Ortiz saltó al campo con la presión al cuello porque necesitaba ganar y además rezar para que el resultado entre Ñublense y Cobresal, le favorecieran. Pero ni la urgencia, ni los papelones previos, ni la vuelta de jugadores claves alcanzaron. Audax, ya clasificado, jugó sin cadenas.
No estuvo a la altura
Al final del partido, el marcador dejó más que 3 puntos: dejó un símbolo. Una comprobación de que el equipo albo, en 2025 año del centenario, no estuvo a la altura. Con 44 puntos terminó octavo, lejos de puestos de copas; mientras los itálicos cerraron con 52 y rumbo seguro a Sudamericana.
Y así, entre goles ausentes, presión mal digerida y una combinación de resultados adversos, Colo Colo, se queda sin fiesta. Ni nacional, ni internacional.
¿Se equivocó el DT?
A partir del lunes, Colo Colo entra en una etapa complicada. Primero, si hubo alguna duda sobre la revisión del contrato de Fernando Ortiz, la derrota ante Audax inevitablemente desembocará en, al menos, una conversación entre B&N y el DT, porque, de seguro, se esperaba mucho más de él.
¿Se equivocó Ortiz, en estos dós últimos encuentros con el equipo? Es válido preguntárselo, sobre todo por lo mostredo en el segundo tiempo ante Audax. Queda la sensación de que el equipo que terminó jugando, podría haber hecho algo más, si lo hace desde el inicio.
…O quizás no. Total, el año de Colo Colo terminó en el partido frente a Fortaleza, donde los mal llamados hinchas -de adrede o no-, ingresaron a la cancha y desataron el caos, que llevó a susénder ese partido. De ahí en adelante, ya Colo Colo, con el tremendo plantel, no fue el mismo.
A lamer heridas…
Ahora, no queda más que salir a lamer heridas, a levantar cabeza, pero desde la humildad. A transformarse y reinventarse -una vez más-, para volver a crecer y hacerse fuertes en su casa, donde, hasta ahora, parece que muchos equipo ya saben que le pueden faltar el respeto.
