¡Coscachos iban y venían! La cosa se puso Brígida en el Edificio Padre José Cifuentes en Independencia, la mañana del lunes 3 de febrero. Resulta que en uno de los departamentos se armó un carrete de esos que te dejan con caña por tres días, lo que hizo que los vecinos se pusieran como gato endemoniado.
Ante los reclamos de la comunidad, el conserje Mario Bahamondes, conserje del edificio, subió hasta el lugar donde se desarrollba el carrete para avisarles que, ante los reclamos de los vecinos, se les venía la terrible multa por ruidos molestos.
Pero claro, como a nadie le gusta que le corten el mambo, una mujer, presuntamente la dueña de casa, bajó a reclamarle al conserje a punta de gritos e insultos por la media multa que le puso. Pero lo que vino después, fue de antología
Maleteeeros
Dos hombres bajaron a golpear a Mario, por la “afrenta” de haberlos multado y llamado la atención por la bulla. Pero el conserje no era ná malo para los coscachos y se defendió dignamente de la agresión. Sin embargo, en una que se cayó al suelo, cobardemente fue agredido y cuando se paró sangraba profusamente por tanto cuete que recibió.
Pero los vecinos malacatosos no se la llevaron pelada, porque, a pesar de que eran tres, con la “modelo de buenos modales” de la mujer, y a pesar de lo torteado que estaba, lo que le valió una licencia por 10 días, no se achicó y no paró hasta darle su buenos papes, y dejarle el hocico hinchado a su agresor.
“Cuidadito, somos del tren…”
El hermano del noqueado, José Luis Bahamondes, también conserje del edificio, contó a la Radio Biobíolo que “después de estos dos tipos que agredieron a mi hermano, bajaron siete personas, cinco de ellos varones… Dijeron que no hicieran ninguna denuncia porque eran del Tren de Aragua y que iban a correr balazos si pasaba algo”.
Para él, la situación es inadmisible. “Lo cierto es que hay que hacerle frente, si no hasta cuándo vamos a estar escondidos detrás del anonimato y no haciendo lo que es debido, que es denunciar a estas personas que no merecen residir en un país tan pacífico como el nuestro, que se larguen”, añadió.
¿Y la reina del party? ¡desapareció!
Tras el escándalo, la dueña del departamento se esfumó como el humito de un asado, llevándose algunas de sus pilchas, para evitar la situación.
Por ahora, carabineros sigue investigando el hecho para encontrar a los involucrados. Y en cuanto a Mario, sigue recuperándose para volver a la acción, quizás, con unas clases de boxeo en su tiempo libre.
Ah, para que no digan después que es xenofobia… Los protagonista de la fiesta cuma, los matones y los amedrentadores, “presuntamente” serían de nacionalidad venezolana, y son intensamente buscados por la policía uniformada.
