Si Javier Correa fue determinante para ganar el partido ante Deportes Concepción, en el de hoy, frente a Coquimbo Unido fue fundamental para que los albos alcanzaran el liderato de la Liga de Primera, con 24 puntos, tres más que Deportes Limache.
El encuentro, válido por la suspendida novena fecha del torneo debido a la participación de Coquimbo Unido en la Copa Libertadores, se jugó en el Estadio Monumental, y pudo tener otro resultado, porque los de Coquimbo se las arreglaron para llegar al arco de Maureira, en varias oportunidades.
El primero
Sin embargo, era la noche de Correa, y el primer tanto llegó a los 45+5, cuando el pepero agarró la bola e intentó pasar el muro pirata, momento en el cual recibió una chuleta y lo agarraron de la cintura. El VAR llamó a Héctor Jona, y se marcó el penal.
El encargado de convertirlo en gol fue Maximiliano Romero, lo que les permitió a los albos irse al descanso al tope de la tabla, y con la cara llena de risa, y no con la angustia de remar desde abajo. 1-0
Incertidumbre en la Ruca
El segundo tiempo le vino como un bajón a los indios, lo que aprovechó el aurinegro para intentar llegar al arco de Maureira, el novel portero de 19 años que, a pesar de defender con dientes y muelas su valla, a los 56′ no pudo contener un chimbazo de Guido Vadalá. 1-1.
La incertidumbre se apoderó de las huestes colocolinas, que veían que los peloteros atacaban y embestían la portería de “Mono” Sánchez, pero no la embocaban ni con el arquero batido.
Respiro
El respiro de lo más de 30 mil hinchas llegó recién a los ’84, tras potente jugada entre Marchant para Aquino, el que alargó para Correa y este último, porfiando entre los defensores piratas, la enchufa en las redes de Sánchez. 2-1
La catarsis llegó, no sólo para el público, sinio que para el mismísimo Javier Correa, que corrió hasta el borde del campo para abrazar a su hijo, que las oficiaba de pelotero, y celebrar emocionado su conquista…
No faltaba más
Los dirigidos por Caputo no lo podían creer, pero siguieron en búsqueda de acortar el marcador e intentar marcar para el empate y así sumar para subir en la tabla. Sin embargo, el 9 albo no era todo lo que tenía que decir, porque estaba desastado.
Así la cosas, dos minutos mas tarde, a los ‘86 los que vinieron de la banca le pusieron punto final a la angustia alba y al ímpetu pirata, porque Aquino y Marchant, que habría ingresado hacía pocos minutos hicieron la diferencia… junto a Correa.
Si, porque en un feroz ataque, Aquino se la pasó a Marchant, que corrió por su banda, la derecha y, como en otras ocasiones, vio a su compadre Correa que pasó como celaje, le puso la pelota en la patuleca más hábil y éste se cruzó a Sánchez. Fin del capítulo. 3-0.
Tarde soñada.
Corrió, participó en los tres goles, celebró dos veces con su hijo, y fue el héroe de la jornada, porque, además, la transmisión lo eligió como el Jugador de la cancha. Y es que el goleador albo volvió a convertirse en la pesadilla de las defensas…
Ah, hay que decir que Héctor Jona expulsó a Correa Junior, por celebrar con su papucho los goles convertidos y la mufa ya bien muerta. ¡Bien por el delantero albo!
