Lo que debía ser un inicio de temporada con expectativa y ambiente futbolero se transformó en una de las jornadas más tensas para Universidad de Chile. El debut en la Liga de Primera frente a <Audax Italiano quedó en segundo plano tras los graves desórdenes registrados en la galería sur del Estadio Nacional.
Luego de los incidnetes, el árbitro Gastón Phillipe, no se guardó nada, y consignó con lujo de detalles lo acontecido en el recinto de Ñuñoa, donde, incluso, hubo quema de asientos, que dejó daños por varios millones de morlacos..
El informe no dejó pasar nada
El informe, que ya está en manos de la ANFP y que será clave para el próximo proceso disciplinario, describe una secuencia de hechos que va desde el intento de derribar rejas y lanzamiento de bengalas, hasta incendios y enfrentamientos con Carabineros y seguridad privada.
Según el documento, “a los 4 minutos de juego, hinchas ubicados en la galería sur (puertas 14 y 15), sector donde se ubica la barra de Universidad de Chile, intentan derribar la reja que separa la galería de la cancha, luego lanzan bengalas llegando una de ellas al terreno de juego y otros objetos a la zona de exclusión”.
Agrega el informe que “tras el ingreso de Carabineros a dicha tribuna este sector queda vacío y los hinchas que ahí estaban producen desórdenes, escalan las rejas de separación para ubicarse en el sector de las puertas 16, 17 y 18, donde durante todo el primer tiempo lanzan asientos, latas de bebida y diversos proyectiles sobre la pista de recortan, además de enfrentarse con proyectiles a Carabineros y la seguridad privada propuesta por el Club organizador”.
El documento de Phillipe consigna que “a los 55 minutos, en coordinación con delegados de la ANFP y Carabineros, se decide realizar una interrupción momentánea del partido, debido al fuego producido y al constante humo que de ahí emanaba, lo que obligó a la presencia de Bomberos en el recinto”.
Azul Azul se querella
En paralelo al duro proceso disciplinario que enfrenta Universidad de Chile ante la ANFP por los graves incidentes en el Estadio Nacional, la concesionaria Azul Azul decidió escalar el conflicto a la justicia.
El mismo día en que se formalizó a los cuatro barristas detenidos por los desórdenes, la concesionaria interpuso una querella criminal contra ellos, acusándolos de provocar violencia “de manera coordinada”, romper asientos, lanzar pirotecnia y generar focos de incendio en el recinto deportivo, poniendo en riesgo a asistentes, jugadores y personal acreditado.
Los barristas, con antecedentes menores por faltas en la vía pública, fueron identificados como Manuel Vázquez Toro, Miguel Alfaro Ávalos, Carlos Castillo Vargas y Hans Saavedra Urbina. Éste última ya había sido detenido por Carabineros en contexto de violencia en los estadios en mayo de 2009.
Pero se fueron pa’ la casa
“Lo anterior reviste especial gravedad -sigue la denuncia-, por cuanto los artefactos incendiarios y objetos contundentes arrojados alcanzaron sectores cercanos a la cancha y sectores aledaños, donde se ubican fotógrafos acreditados y personal de seguridad, logrando lesionar a 6 de ellos, exponiendo de manera concreta la integridad física y seguridad de todas estas personas, y generando una situación de riesgo evidente y no tolerable dentro de un espectáculo deportivo de carácter masivo”, se lee en la acción judicial.
Los imputados quedaron con la medida cautelar de no poder ingresar a un recinto deportivo mientras dure la investigación, que quedó fijada en 60 días y con una audiencia programada para abril próximo, en que se discutirá el cierra del proceso. ¡Pero se fueron pa’ la casa, entre risas y gritos alusivos a su equipo!
