En Codegua, la rutina del Liceo Municipal tuvo un giro breve pero significativo. El Centro de Estudiantes, recién electo, el miércoles 15 leyó su primer comunicado y fijó una postura frente a la violencia escolar, e instaló un límite dentro de la comunidad: El respeto mutuo.
El texto puso el foco no solo en las peleas visibles, sinoque también en palabras que incomodan y silencios que dejan pasar. Todo suma. En ese escenario, el respeto aparece como base mínima para compartir el espacio escolar, más allá de las diferencias.
La lectura avanzó con una idea concreta, cambiar la reacción por diálogo. Sostener desacuerdos sin escalar el conflicto. En el liceo, el aprendizaje no ocurre solo en la sala, también se juega en cómo se convive día a día.
Puertas abiertas
El comunicado recordó además las redes de apoyo disponibles dentro del establecimiento. Docentes, convivencia escolar y equipos psicosociales forman parte de los canales activos ante situaciones de conflicto. La indicación es clara, frente a un problema, se comunica y se interviene.
El cierre dejó una tarea compartida: Evitar que la violencia se normalice. Depende de quienes habitan el liceo. La convivencia, más que un concepto, se instala como práctica cotidiana.
