Colo Colo llegó al Claro Arena con algunas dudas, presión y un estadio cruzado listo para una fiesta. Pero terminó llevándose el clásico, el invicto y dejó a los hinchas cruzados con la espina atravesada hasta la cruz…
La UC golpeó temprano, gracias a un autogol de Arturo Vidal, tras una desafortunada jugada en el área alba. El recinto explotó y parecía que Católica se adueñaba de la tarde. Pero ni el gol de ventaja lo Correa les apagó la cruz: Colo Colo mandó en el Claro Arena
Colo Colo llegó al Claro Arena con dudas, presión y un estadio cruzado listo para una fiesta. Pero terminó llevándose el clásico, el invicto y media comuna de Las Condes en silencio.
La UC golpeó temprano con un autogol de Arturo Vidal, tras una desafortunada jugada en el área alba. El recinto explotó y parecía que Católica se adueñaba de la tarde.
El “9” apareció cuando más quemaba
Cuando el partido comenzaba a cerrarse sobre Colo Colo, apareció Javier Correa. Primero con un misil imposible para Bernedo y luego con una definición fría para dar vuelta el marcador antes del descanso.
El delantero argentino pasó de estar entre algodones durante la semana a transformarse en el héroe albo en el primer clásico jugado oficialmente en el remodelado Claro Arena.
El Cacique resistió y golpeó la mesa
En el segundo tiempo, Universidad Católica empujó más por orgullo que por fútbol. Colo Colo retrocedió metros, aguantó los embates y encontró en Gabriel Maureira seguridad bajo los tres palos.
El cierre fue caliente, con discusiones, empujones y un ambiente tenso tras el pitazo final. Javier Correa, fiel a su estilo, le puso picante al festejo: “Hay que aguantársela cuando te toca perder”.
Un líder que empieza a escaparse
Con el 2-1, Colo Colo llegó a 30 puntos y sacó ventaja en la cima del torneo, dejando a Universidad Católica mirando desde atrás y con más preguntas que respuestas.
El Claro Arena tuvo estreno de clásico, banderas, ruido y fiesta. Pero al final, el que terminó celebrando fue el mismo de siempre: el Cacique, con Javier Correa vestido de verdugo. los católicos.
Apareció cuando más quemaba
Sin embargo, Cuando el partido comenzaba a cerrarse sobre Colo Colo, apareció Javier Correa. Primero con un misil imposible para Bernedo, a los 41′ y cuatro minutos más tarde, a los 45′, con una definición fría, para dar vuelta el marcador antes del descanso.
El delantero che pasó de estar entre algodones durante la semana a transformarse en el héroe albo en el primer clásico jugado oficialmente en el remodelado Claro Arena. Y eso que la UC arrasó con los albos los primeros 20 minutos.
El Cacique resistió y golpeó la mesa
En el segundo tiempo, Universidad Católica empujó más por orgullo que por fútbol. Colo Colo retrocedió metros, aguantó los embates y encontró en Gabriel Maureira seguridad bajo los tres palos. ¡Bueeeeno el cabro…!
El cierre fue caliente, con discusiones, empujones y un ambiente tenso tras el pitazo final. Javier Correa, fiel a su estilo, le puso picante al festejo: “Hay que aguantársela cuando te toca perder”, recordando que en el Monumental, los de la UC festejaron tranquilitos.
Un líder que empieza a escaparse
Con el 2-1, Colo Colo llegó a 30 puntos y sacó ventaja en la cima del torneo, dejando a Universidad Católica mirando desde atrás y con más preguntas que respuestas.
El Claro Arena tuvo estreno de clásico, banderas, ruido y fiesta. Pero al final, el que terminó celebrando fue el mismo de siempre: el Cacique, con Javier Correa vestido de verdugo.
