Si pensabas que ya lo habías visto todo en la naturaleza, prepárate para conocer a la Costasiella kuroshimae, aunque sus amigos (y nosotros, ahora) le decimos con cariño: la oveja marina. Sí, sí… como una oveja, pero versión miniatura, acuática y con poderes de planta. Porque claro, ¿por qué no?
Esta criaturita adorable parece un peluche sacado de un anime japonés, pero vive tranquilamente bajo el agua, entre las cálidas olas del océano Pacífico. Hasta ahí todo bien. Lo que la vuelve la celebridad del reino animal es que puede hacer fotosíntesis. Sí, como las plantas. ¡Que alguien le dé su diploma de botánica!
¿Cómo lo logra? Bueno, cuando se da su festín de algas (especialmente de unas llamadas Avrainvillea, que suenan a hechizo de Harry Potter), roba sus cloroplastos —esas cositas verdes que las plantas usan para tomar el sol y convertirlo en energía— y se los queda. Este superpoder tiene nombre y todo: cleptoplastia. Básicamente, la ovejita se pone en modo ladrón de energía solar… ¡y le funciona!
Así que la próxima vez que te sientas raro por mezclar sushi con ketchup, recuerda que allá en el fondo del mar, hay una oveja que no solo no se comporta como oveja, ¡sino que se cree planta!
