La primera víctima del popular vapeo no es el pulmón

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Mientras el debate sobre el vapeo y la hookah sigue atrapado en pulmones y corazones, un estudio vuelve la mirada hacia un territorio clave: la cavidad bucal. El daño, advierten especialistas, comienza ahí, desde la primera inhalación, progresivo, silencioso y muchas veces irreversible, afectando a jóvenes y adultos”.

No es un detalle menor. La boca es la primera frontera del cuerpo frente a estas sustancias, y también el lugar donde se incuban lesiones que no siempre duelen, pero avanzan. Inflamación crónica, resequedad extrema, alteraciones en encías y deterioro del esmalte aparecen antes de que el usuario lo note.

Daño silencioso

Mary Disla Acosta, odontóloga y especialista en Rehabilitación Bucal y Estética, lleva más de cinco años estudiando los efectos del vapeo en la salud oral. Su conclusión es clara: el vapor caliente, la nicotina y los compuestos químicos alteran el equilibrio natural de la boca, y favorece infecciones, retracción gingival y daño estructural que, en algunos casos, no tiene vuelta atrás.

El problema es cultural tanto como médico. Sabores dulces, diseño atractivo y una narrativa de bajo riesgo empujaron al vapeo a convertirse en hábito, sobre todo entre jóvenes. Pero la ciencia empieza a correr el velo: no hay consumo inocuo, y menos cuando se trata de tejidos que aún están en desarrollo.

No es humo, es advertencia

Esta evidencia se suma a un escenario global preocupante. Casos de lesiones pulmonares graves, adicción temprana y regulaciones más estrictas como la prohibición de venta a menores en Chile marcan un punto de inflexión. La noticia no solo describe: advierte. Porque el daño no siempre se anuncia con tos o falta de aire; a veces comienza en silencio, justo donde empieza todo: la boca.

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