¡La volaíta! Ballena se tragó a kayakista en Magallanes y lo escupe vivo (video)

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Lo que pasó en Punta Arenas parece sacado de Buscando a Nemo, pero versión hardcore: una ballena se tragó a un kayakista y lo escupió entero, ileso y con la mansa experiencia que contar. Hasta video existe del incidente para que hasta los más incrédulos.

Casi se va con Felipito…

Adrián Simancas, un chamo de 24 años, andaba remando tranquilito por la bahía El Águila con su viejo, cuando, de la nada, sintió un empujón brígido por la espalda. Y no me la vas a creer, era la tremenda ballena que se lo zampó sin previo aviso, sin ningún respeto por la distancia social.

Lo cuático es que su papá, Dell Simancas, estaba con cámara lista y grabó la escena: el cabro desaparece unos segundos en el agua y luego reaparece más asustado que perro en barrio chino. “Pensé que había muerto, que algo me había comido”, confesó el banquete de ballena, todavía con el ‘quetedije’ en la mano.

¿Malacue o mansacue?

La ballena ni lo masticó y lo escupió al toque. Como si el chamo tuviera mal sabor. Igual piola, porque los encuentros cercanos con cetáceos no suelen terminar bien. Al menos la que le tocó al “salvado por las aguas”, era de la especie “Gourmet marinum”, especies que le hacen asco al “sabor humano”.

Para más remate, la zona en la que ocurrió todo es el Estrecho de Magallanes, donde el agua está más helada que el corazón de tu ex y cualquier cosa que caiga ahí se congela al toque.  Pero este kayakista salió con apenas un susto y su chaleco salvavidas fue clave para evitar que la historia terminara en tragedia.

¿Y qué cresta pasó?

Según un experto oceanógrafo de la “Universidad de Schurgunhaisensén”, especializado en “comportamiento gastronómico cetáceo”, lo que pasó es que el veneco kayakista y su taita justo se les dio por “ir a a dar una vuelta” mar adentro “total, no pasa nada, hermano”.

Sin embargo, a la misma hora en a zona había un “junta ballenística para almorzar” -onda junta de ex compañeros del curso del año del cuete-, y los cetáceos degustaban un rico krill a la magallánica, cuando el chamo se le cruzó justo a un cardúmen del exquisito molusco (o lo que sea), y se tragó el krill, el kayak y al cabro”, que no estaban en el menú.

La ballena, al sentir el mal gusto de boca, escupió de una la comida mala (el cabro), y se “cambió de mesa”, donde hubiera mejor comida. ¡La suertecita!

Pura sangre fría

Digno de destacar es la reacción del papurri, que nunca perdió la calma, le grabó el “chascarro” al hijo, y después lo fue a buscar “tranquilo el can” para sacarlo del área de peligro. El paso siguiente, sería hacerse famosos en los medios y en las redes sociales.

¿Ballenas carnívoras? No pasa ná…

Ojo que estos mamíferos no andan buscando humanos para el almuerzo. Los ataques son más raros que pescado con hombros, y en realidad, son ellas las víctimas de las embarcaciones y la contaminación.

Así que ojo al charqui si haces kayak por la Patagonia, porque nunca sabes si una ballena te tomará como su snack accidental.

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