El lago del Jardín Botánico de Brasil se tiñe por accidente y hasta los patos quedaron pintados
Esta semana en Jundiaí, un municipio a 75 km de São Paulo, se armó un “Blue Friday” ecológico no planeado: un camión cargado con cinco tanques de colorante chocó y y le “reglaó” al Lago de las Tulipas un cambio de look full azul neón.
El accidente fue todo, menos discreto. Según EFE, tres tanques volaron por una autopista, uno de ellos su paso dejó casas manchadas y un atascp de tráfico que ni en hora pico se ve. Pero lo más dramático vino después. Los otros dos tanques dijeron “vámonos de clavado” y cayeron directito al lago del Jardín Botánico. Resultado: agua azul, peces finados y patos teñidos como si fueran a un festival mágico.
¡Sin escalas!

El tinte no era para una obra de arte moderna ni para teñir la laguna por turismo… estaba destinado a pintar hueveras de celulosa (sí, esas donde vienen los huevos del súper). Su composición tiene ácido acético, el mismo que tiene el vinagre, así que aunque no es ultra tóxico, sí causó estragos.
El derrame bajó drásticamente el pH del lago, y varios peces murieron en el acto. Además, aves y animales rescatados que vivían en el jardín perdieron plumas tras el chapuzón químico. Algunos quedaron tan azules que parecen salidos de una caricatura japonesa.
Tranquilos… pero no tanto
“Es una situación que se puede contener”, dijo bailando samba, tranquilo, el coronel João Gimenez, mientras que Jorge Bellix de Campos, de la ONG Mata Ciliar, no fue tan zen y advirtió sobre los efectos a largo plazo en el ecosistema. O sea, el color se va… pero el desastre ecológico, no tan rápido.
Aunque el colorante ya se extendió hasta un municipio vecino, las autoridades aseguran que no representa riesgo para el consumo humano. Eso sí, el lago parece salido de una caricatura de Disney y siguen las labores de limpieza y monitoreo para que vuelva a su tono normal.
Selfie en el lago… pero con filtro químico
Por ahora, los equipos de emergencia siguen trabajando a todo color (literalmente) para revertir el desastre. Mientras tanto, los locales que pasan cerca del lago azul tienen sentimientos encontrados: entre preocupación, sorpresa y ganas de subir la foto a Instagram con el caption “¡Brasil, siempre tan exótico!”
Así que ya sabes: si ves patos azules, peces de otro planeta o lagos neón en tu feed… no es Photoshop. Es la vida real, versión accidente químico.

