¿Le quedan 50 años de vida al mundo? Físico explica qué mier… quiso decir con su frase

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Hay frases que uno escucha y piensa: “Ya, pero ¿de dónde salió ese número?”. El físico David Gross, premio Nobel de Física 2004, acaba de dejar una de esas dando vueltas: dice que, si el riesgo de una guerra nuclear fuera del 2% cada año, la humanidad tendría una probabilidad muy alta de no llegar en buenas condiciones a los próximos 50 años.

Ojo: Gross no está diciendo que el mundo se vaya a acabar en una fecha determinada. Tampoco está haciendo una predicción científica aceptada por sus colegas. Él mismo llama a su cálculo una estimación “cruda”. Su preocupación es otra: cuando un riesgo pequeño se repite año tras año, deja de ser tan pequeño.

La cuenta que asusta más de lo que parece

Gross estima en 2% la probabilidad anual de una guerra nuclear. Dicho en sencillo, sería como decir que cada año existiría una posibilidad de una entre 50 de que ocurriera. Si esa tasa se mantuviera durante décadas, la probabilidad acumulada de que ocurra al menos una vez crece rápidamente.

Por eso aparece su famoso número de 35 años. No es una fecha de vencimiento de la humanidad. Es, aproximadamente, el momento en que una probabilidad anual constante del 2% acumularía cerca de un 50% de posibilidad de que el evento ya haya ocurrido. Gross utiliza una cuenta parecida a las que se usan para calcular la vida media de fenómenos aleatorios.

¿Y por qué dice que el riesgo aumentó?

Gross compara su estimación con cálculos que, después de la Guerra Fría, situaban el riesgo anual de una guerra nuclear cerca del 1%. Su argumento es que el escenario actual es más complicado: existen nueve Estados con armas nucleares y los esfuerzos para limitar esos arsenales han perdido fuerza. SIPRI estimó que a comienzos de 2026 había unas 12.187 armas nucleares en esos nueve países.

No es solo Gross quien advierte que el problema merece atención. En enero de 2026, el Bulletin of the Atomic Scientists dejó su simbólico Reloj del Apocalipsis a 85 segundos de la medianoche, la posición más cercana a la catástrofe desde que fue creado. Es una señal de advertencia, no una medición científica de cuánto tiempo le queda a la humanidad.

El problema no es solo la bomba

Gross también mira con preocupación el avance de la inteligencia artificial y su posible incorporación a sistemas militares. Su temor es bastante simple de entender: si una máquina debe ayudar a tomar decisiones en situaciones en las que quedan pocos minutos —o segundos— para reaccionar, un error podría tener consecuencias enormes.

La gracia de la historia, entonces, no está en quedarse con el titular “nos quedan 35 años”. La verdadera pregunta es otra: ¿qué pasa cuando una posibilidad pequeña se mantiene abierta durante décadas? Gross no tiene la respuesta definitiva. Pero su advertencia sirve para entender por qué científicos y organismos especializados siguen hablando de reducir el riesgo, en vez de esperar a que la matemática nos dé una fecha de término.

David Gross, premio Nobel de Física, durante una presentación
David Gross, premio Nobel de Física, durante una presentación.

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