“No tengo cuentas para cobrar”: Muere Pepe Mujica, ex presidente de Uruguay

375 vistas
5 minutos de lectura

El ex presidente de Uruguay, José “Pepe” Mujica”, dejó de existir a los 89 años de edad, en su chacra en Rincón del Cerro, donde en enero de 2025, decidió que quería dejar este mundo, en el momento también en que pidió “no dar mas entrevistas”. “Me estoy muriendo, el guerrero quiere descansar”

Aún así, no dejo de recibir a quien quisiera cruzar unas palabras con el hombre que le dio cancha, tiro y lado a todos los presidentes de este lado del planeta, por su sencillez y su austera vida, y al que sólo el cáncer pudo vencer, tras una vida de lucha por su querido pueblo uruguayo.

Se queda en su casa

Pepe Mujica ya sabía que le quedaba poco tiempo, y preparó todo para quearse en su casa. Se dio el tiempo para arreglar los permisos necesarios para que sus restos mortales quedasen bajo la gran sequoia donde está el cuerpo de su querida Manuela, su mascota que partió mucho antes.

“Yo me voy a morir acá. Ahí afuera hay un sequoia grandote. Está Manuela enterrada ahí. Estoy haciendo los papeles para que ahí también me entierren a mí. Y ya está”, dijo en enero al semanario Búsqueda,cuando se despidió formalmente del mundo ciudadano.

Estaba cansado

El ex Mandatario ya estaba cansado. En esa oportunidad ya sufría de metástasis en su hígado y, según sus palabras, “Me dieron 31 bombazos (radioterapia) a las siete de la mañana todos los días. Lo hicieron mierda -al cáncer-, pero me dejaron un agujero así”, relataba.

¿El resultado? trataban el cáncer, pero su cuerpo ya no resistia. No podía comer y estaba débil. Por eso, hace tres meses apareció por última vez en público, en el cierre de la campaña del actual presidente de esa nación, Yamandú Orsi.

“Los hombres no hacemos historia”

“Yo me dediqué a cambiar el mundo y no cambié un carajo, pero estuve entretenido y le di un sentido a mi vida. Moriré feliz. Gasté soñando, peleando, luchando. Me cagaron a palos y todo lo demás. No importa, no tengo cuentas para cobrar”, declaró al El País de España.

Así terminó la vida del hombre que nunca quiso fama ni un lugar en la historia. “Los hombres no hacemos historia, hacemos historieta”, dijo alguna vez. “¿Por qué? Porque en la inmensidad del universo y del tiempo somos demasiado engreídos. Eso de fabricar a un dios con figuras de personas humanas y todo lo demás, es un viejo atavismo”.

Se nos fue un grande…

Pepe Mujica y su esposa, Lucía Topolansky

Pero José “Pepe” Mujica se equivocó. Sin dudas, este hombre sencillo ya traspasó el umbral de la historia, y seguramente los más grandes personajes de la historia lo recibieron donde quiera que el alma huamana viaje. El guerrero por fin descansa, y su vida, logros y palabras, otros las recordarán con más propiedad.

En su casa de Rincón del Cerro, su esposa, compañera, el amor de su vida, Lucía Topolansky, ya no tendrá el corazón apretado, al verlo sufrir y dejará partir, junto a su amado, las lágrimas tanto tiempo contenidas en su corazón, con el que amorosamente acompañó a su insigne compañero.

La entrevista de la despedida

Deja un comentario