¡Oh my gosh, el manso zapallo…!

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Ron Wallace rompió la barrera de los 1.360 kilos con una calabaza cultivada en invernadero. Su récord anterior duró apenas siete días: al parecer, en este mundillo nadie puede pestañear tranquilo.

La balanza marcó 1.431,5 kilos. La calabaza cultivada por Ron Wallace, en Rhode Island, Estados Unidos, pesa más que varios “Ñuñukis” y se convirtió en la más pesada registrada por Guinness World Records.

El pesaje se realizó el 10 de octubre en el Southern New England Giant Pumpkin Weigh-Off, en Frerichs Farm. Jueces de Great Pumpkin Commonwealth inspeccionaron el ejemplar y Guinness confirmó posteriormente el récord.

La marca anterior había durado apenas siete días. Ian Paton había conseguido 1.295,8 kilos con su calabaza Bagheera. Wallace la superó por 135,7 kilos: una diferencia que no se consigue de un día para otro, aunque en este mundillo los récords parezcan durar menos que un suspiro.

Tres décadas de porfía

Wallace, de 60 años, lleva más de 30 cultivando calabazas gigantes. Esta vez utilizó por primera vez un invernadero, lo que le permitió controlar mejor las condiciones de crecimiento. El resultado, explicó, fue fruto de una gestión científica y del intercambio de semillas, técnicas y conocimientos.

Su trayectoria ya había marcado hitos: en 2006 cultivó una calabaza de 680 kilos y en 2012 llegó a los 900. Ahora supera por primera vez la barrera de los 1.360 kilos con un ejemplar reconocido oficialmente.

Pesa más que la suegra de Condorito… ¡y sin cintura!

La calabaza de Wallace tiene una circunferencia de 640 centímetros. Pero ojo: el récord de cintura sigue en manos de Ian y Stuart Paton, cuya calabaza de 2025 alcanzó los 649,8 centímetros. En este mundillo, como en tantos otros, pesar más no significa necesariamente usar la talla más grande.

Wallace recibió un premio de 3.500 dólares en la competencia local. Aunque podría haber buscado premios mayores en otros concursos, prefirió mostrar su calabaza en su propia comunidad. Después de décadas persiguiendo récords, decidió que el pesaje más importante ocurriera en casa.

Así que ya lo saben: detrás de este manso zapallo hay más de 30 años de porfía, ciencia y una pasión capaz de convertir una semilla en un verdadero monstruo vegetal. Igualito a algunas que conozco por ahí….

¿¡O habían pensado en «otro» zapallo más… glamoroso!?

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