La reja a medio abrir, el motor del auto encendido y dos niños que no alcanzaron a bajar. La escena ocurrió en La Cisterna, de noche, cuando un grupo de atorrantes armado bloqueó la puerta de entrada para quitarle el auto a la familia, en una rutina que se hace común.
Sin embargo, esta oportunidad, un héroe inesperado salió en defensa de los pitufos, y se interpuso entre los malandras y los niños. Sin embargo, en el fragor de la urgencia, sonó un disparo que impacto en la mandíbula del inesperado defensor. Los menores no resultaron heridos, pero el canito quedó herido…
El ataque ocurrió en segundos. El vehículo familiar llegaba al domicilio cuando otra camioneta cerró el paso. Desde ahí descendieron los asaltantes, armas visibles, movimiento directo hacia el portón. Todo concentrado en un espacio mínimo, sin margen.
Fidelidad a toda prueba
El perro de la casa no dudó, reaccionó. El impacto balístico provocó una lesión maxilofacial compleja y una pérdida importante de sangre. La secuencia no se extendió más allá de lo necesario para cambiar el foco del ataque.
La familia logró resguardar a los menores y, con apoyo de vecinos, trasladó al animal a un centro veterinario. Luego fue derivado a un recinto especializado en Santiago, donde fue estabilizado tras procedimientos de urgencia.
Balto no aguantó
El hecho fue uno más de los portonazos que se repiten Santiago. Pero esta vez, el punto de quiebre no estuvo en el robo, sino en la intervención de Balto, el perro héroe que no dudó ni un segundo en defender a su “manada”.
