Nuestros regalones se roban la película una y otra vez.
Este es el turno del travieso cachupín llamado Milo que no halló nada mejor que intrusear en la pieza de la abuela.
Dentro de los posibles tesoros que podía llevarse, eligió, ni más ni menos, que la dentadura postiza de la Yaya.
Oportunamente, los dueños de Milo pudieron registrar la fechoría y el video se viralizó rápidamente en las redes sociales.
Es habitué
A Milo le quedó gustando el saborcito a la abueli y existen varios registros en Internet de los hurtos con sonrisa Pep.
