Las palomas tienen mala fama: que son sucias, transmiten enfermedades, son una plaga, entre otras características no amigables, y sería bueno entender porqué estas vecinas urbanas tienen guatita de basurero.
Pudimos conversar con una representante de la comunidad palomera en una plaza, quien nos pidió mantener su identidad bajo reserva. La llamaremos simplemente “Paloma”.
“Ustedes se lo pierden”
Paloma nos cuenta que sus antepasadas eran de lo más top. “Tenían casas especiales, la mejor comida, eran funcionarias públicas, trabajaban en los correos e incluso en el servicio secreto”.
“De hecho, nuestra alcurnia viene desde la época de los romanos. Siempre estuvimos ligadas al poder, a lo divino y a la riqueza. Dígame, ¿quién representa el Espíritu Santo? ¿Acaso es un perro?“, nos cuenta Paloma con voz muy molesta.
Se ha demostrado que las palomas son capaces de ver colores que nosotros ni sabemos que existen, distinguen sonidos a kilómetros de distancia, pueden despegar en vertical y se orientan a través de cientos de kilómetros de formas que aún no entendemos, dice Rosemary Mosco, autora del libro “Guía de bolsillo para la observación de palomas”.
“Ganamos medallas”
Las investigaciones han encontrado vestigios de la convivencia entre palomas y humanos de hace 67.000 años.
“Íbamos tan bien… En la Primera y Segunda Guerra Mundial hasta nos dieron medallas porque ayudamos a rescatar soldados, miles de soldados. Nosotras íbamos en los aviones y nos soltaban en vuelo, hasta que se les ocurrió inventar unas radios y cosas para comunicarse“.
“Ahí fue cuando se olvidaron de nosotras y nos soltaron. Como llevábamos miles de años viviendo en las ciudades, nos quedamos ahí”, relata Paloma con tono resignado.
“Son falacias”
“No hay nada que diga que las palomas pueden transmitir más enfermedades que otros animales”, asegura la activista Fernanda Juliana, de 39 años, que creó el proyecto Save the Doves (Salva a las palomas) en Brasil.
La única recomendación es mojar el piso antes de barrer los excrementos de las palomas, ya que el polvillo podría contener hongos dañinos.
Las palomas originalmente vivían en acantilados, hasta que fueron domesticadas. Hoy ya ni siquiera saben hacer nidos, pero mantienen la tendencia de vivir en los bordes de edificios altos y cornisas.
Así que antes de pensar que son ratones con alas, recuerde que incluso las palomas pueden reconocer hasta cien rostros y contar hasta tres.
“Nosotras no tenemos nada que ver con las enfermedades, son de ustedes. Son puras falacias, malagradecidos“, dijo Paloma y se retiró indignada.

