Un brutal asalto en La Plata, Argentina, terminó en tragedia cuando, malacatosos robaron un auto con una niña de 7 años adentro, sin saber que su huida terminaría con un desenlace fatal.
El robo que se convirtió en pesadilla
Todo ocurrió cuando una mujer fue interceptada por ladrones que la obligaron a salir de su Fiat Palio rojo. Entre gritos y desesperación, intentó advertirles que su hija seguía en el asiento trasero, pero a los tipos no les importó y se dieron a la fuga.
Las cámaras de seguridad del sector captaron la angustia de la madre, quien corrió detrás del auto en un intento desesperado por salvar a su hija, identificada como Kim Gómez, de escasos 7 años de edad.
Video de @ahoratarapaca_ en Instagram:
¿Intentó salvarse o la empujaron…?
Una de las teorías indica que la niña, en medio del pánico, intentó bajarse del auto en movimiento. Sin embargo, quedó atascada y fue arrastrada por varios metros hasta terminar bajo las ruedas.
Otra versión dice que Kim, aterrorizada, lloraba en el asiento posterior, lo que habría molestado a los malditos, que decidieron abrir la puerta y empujarla fuera del vehículo, pero que la pobre niña quedó enredada con el cinturón de seguridad, por lo que los hijos del diablo la arrastraron sin piedad.
Un testigo que presenció todo relató: “Estábamos saliendo con mi esposa y el auto casi nos atropella a nosotros. Cuando vimos que llevaba algo abajo, lo que menos pensamos es que era una nena“.
Dolor y conmoción
Pese a los esfuerzos, la menor falleció debido a la gravedad de sus heridas. El caso ha sacudido a la comunidad, generando indignación y repudio.
La prensa argentina, conmovida hasta las lágrimas, afirmó en diversos noticieros que la policía especializada debió trabajar en las 15 cuadras que duró el martirio, para periciar los restos de la desafortunada Kim
Argentina llora lágrimas amargas por una tragedia que nunca debió ocurrir.
Semilla de maldad
Los malditos que realizaron el deleznable acto tendrían 14 y 17 años de edad, verdaderos semillas de diablo, el primero tendría a su padre encarcelado por otro delito. En tanto, el padre del menor de 17 llevó personalmente a su “regalón”, junto a su compinche, hasta una comisaría, donde no los habrían detenido.
El hombre llevó al parcito a otra comisaría donde tampoco lo pescaron, hasta encontrarse con una patrulla de la policía argentina, quienes finalmente los puso bajo custodia. El hombre, ya no quiere más guerra con el “pastelito”.
“Déjelo preso”
El progenitor ya le había rogado a Usía, que lo internara por más tiempo, luego que el “maravilla” fuera detenido por otro robo. pero Su Señoría, a pesar de que el hombre y le dijo al juez que “ya no sé qué hacer, no lo puedo controlar. Déjelo preso, Usía”…, no lo hizo.
