Paul Harvey, de 51 años y residente de Norfolk, Inglaterra, acaba de vivir un giro de película en su vida. Tras superar un tratamiento contra el cáncer de colon, descubrió que era el afortunado ganador de US$1,34 millones en la lotería.
El momento más emotivo llegó cuando decidió revelárselo a su hijo: con una sonrisa y la frase “¡Soy millonario!”, le contó la noticia que rápidamente se volvió viral.
Lo curioso es que Harvey supo de su buena suerte recién una semana después del sorteo. Ahora, con la vida dándole una segunda oportunidad, planea cumplir un sueño muy especial: llevar de vacaciones a sus dos hijos adolescentes a Grecia, el país donde vivió durante 12 años en su juventud.
Una historia de resiliencia, suerte y nuevos comienzos, que demuestra que después de la tormenta siempre puede llegar el premio mayor.
