Tongoy estrena Pueblito Artesanal con emprendedores locales

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Tongoy, Región de Coquimbo. Hay trabajos que necesitan tiempo. Mucho tiempo. Raúl Zúñiga lleva seis décadas trabajando el cuero y ahora tiene un nuevo lugar para mostrar y vender sus zapatos, chalas, bolsos, morrales y cinturones.

Es uno de los más de 29 artesanos y emprendedores locales que forman parte del nuevo Pueblito Artesanal de Tongoy, inaugurado en el borde costero de esta localidad de la comuna de Coquimbo.

El espacio busca ordenar la actividad artesanal que durante años se desarrolló en distintos puntos del paseo y, al mismo tiempo, darle una vitrina más estable a quienes viven de sus manos y de lo que son capaces de transformar.

Del paseo disperso a un lugar propio

El nuevo pueblito no apareció de un día para otro. En mayo, la Capitanía de Puerto de Tongoy aprobó las bases para autorizar temporalmente la instalación de los artesanos en el Sector N° 3 del Paseo Costero, denominado “Pueblito de Artesanos de Tongoy”.

La autorización corresponde a la figura administrativa de Permiso de Escasa Importancia, una categoría de la normativa marítima para instalaciones de carácter temporal. Y aquí aparece una pregunta que puede terminar siendo tan importante como la inauguración: ¿qué va a pasar con el pueblito cuando termine este permiso?

La normativa establece que este tipo de autorización es temporal y, para permanecer en el sector, los interesados deben tramitar una concesión marítima si la actividad continúa más allá de ese carácter transitorio. Es decir, la instalación tiene presente y también una fecha de vencimiento que abre una incógnita sobre su futuro.

Mientras tanto, la respuesta tendrá que aparecer en la calle, cuando comiencen a llegar vecinos, turistas y quienes pasan por Tongoy buscando algo distinto a lo que pueden encontrar en una tienda.

Seis décadas con el cuero, piezas hechas a mano

Zúñiga es uno de los rostros que le ponen historia al proyecto. Su relación con el cuero suma 60 años y su catálogo es tan amplio como sencillo de explicar: hace zapatos, chalas, bolsos, morrales y cinturones.

En el mismo espacio está Viviana Salinas, quien combina tejido, madera reciclada y elementos del borde costero para crear sus productos. Entre ellos aparecen trabajos realizados con conchas de ostión, loco y picoroco.

La gracia de este nuevo espacio está justamente ahí: no se trata de un solo tipo de artesanía. Hay cuero, tejidos, orfebrería, productos elaborados y piezas hechas con materiales reutilizados o vinculados con la vida junto al mar.

Una apuesta que va más allá de vender souvenirs

Para la actividad turística local, el desafío ahora es que el pueblito no sea solamente una fila de puestos bonitos para la foto. La apuesta es que se convierta en una parada habitual para quienes recorren el borde costero y, sobre todo, en una oportunidad concreta para los emprendedores.

La Cámara de Comercio de Tongoy valoró el ordenamiento y consideró que la artesanía puede jugar un papel importante dentro de la oferta turística de la localidad. Sernatur también destacó la ubicación del espacio, cerca de restaurantes y frente al borde costero.

Además, el proyecto se relaciona con un esfuerzo más amplio por recuperar la actividad turística y económica de Tongoy después de las dificultades provocadas por las lluvias recientes.

Ahora viene la parte menos solemne y más importante: que llegue la la familia “Miranda”, pero que mire, pregunte, compre y vuelva. Porque para un artesano, la mejor señal de que un nuevo espacio funciona no está en la ceremonia de inauguración. Está en la caja al final del día.

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