En plena madrugada, un bus de pasajeros quiso hacer la de Toretto y cayó a un barranco en las afueras de la Ciudad de Guatemala, dejando un saldo de 55 muertos, entre ellos varios menores. La cosa se puso fea: el Ministerio Público contó 53 cuerpos en el lugar, y el Hospital San Juan de Dios confirmó la muerte de dos heridos.
¿Qué cresta pasó?
Todo se desató cuando el bus que venía desde el departamento de El Progreso rumbo a la capital se fue de mambo al colisionar con otros dos vehículos. Según se vio en un video de la municipalidad, el bus iba a exceso de velocidad en un cruce con semáforos, y sin previo aviso se lanzó al vacío desde unos 35 metros de altura, hundiéndose en un río de aguas negras.
Los bomberos tuvieron que rescatar a varios heridos graves de entre los restos y ya han instalado una morgue provisional en una colonia cercana para atender la magnitud de la tragedia.
Un llamado a la solidaridad
El presidente Bernardo Arévalo expresó su profundo dolor, y calificó el hecho como “un dolor nacional” y extendiendo su solidaridad a las familias de las víctimas. Además, ordenó enviar a la zona al Ejército y a la Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres con el fin de activar atención médica especial a los heridos y decretar luto nacional.
Una tragedia que nos deja pensando en la fragilidad de la vida y la necesidad de mejorar la seguridad en el transporte.




