Conmocioado, con lágrimas que brotan en sus ojos ante cualquier cosa, avergonzado y mancillado, se siente un muchacho de 23 años, representante de la “Generación de Cristal”, quien denunció que durante tres días debió soportar que lo violaran sistemáticamente ¡tres mujeres desprejuiciadas, deshinibidas, unas delicuentes sexuales!
Lo pillaron cazando moscas
El hecho ocurrió cuando la víctima abordó un auto que las oficia de colectivo, es decir lleva varios pasajeros a la vez, en el que iban a bordo tres mujeres, sospechosas del “alevoso” crimen.
El móvil, según relató la policía, se desvió de su ruta, momento en que una de las féminas, aparentemente bien dotada, “con premeditacón, alevosía y algo de libinidad”, inyectó al imberbe con algo que lo mandó a los brazos de la señora de Morfeo, de una. ¡Pam!
Cuando recobró la conciencia, el cabro se encontró en una habitación desconocida, amarrado de pies y manos -no han aclarado si en una cama-, momento en el que las pérfidas lo sometieron a vejaciones in-nom-brables, si que él pudiera reclamar, porque quejarse sí pudo.
¡Le dieron, y ni consejos!
Como no estaban totalmente satisfechas, las minurris lo obligaron a beber bebidas energéticas, tras lo cual, una vez repuesto, volvieron a abusar de la juventud y la inocencia de su víctima, hasta dejarlo casi inconsciente de tanto darle, y no consejos.
Desesperada, la víctima lo único que rogaba era que el martirio acabase y lo dejaran descansar tranquilo, porque parecía estropajo después de tanto ultraje, sin su consentimiento y con violencia, insultos y malas palabras…
!PLR, y hasta nunca!
Una vez consumadas las vejaciones, las mujeres lo pescaron de los fundillos y lo subieron a un vehículo, para, finalmente, abandonarlo vestido apenas con lo mínimo, en un paraje desolado de Boni, donde el pobre muchacho buscó auxilio.
La representante de la policía de Pretoria, en Sudáfrica, donde se registró este desgraciado hecho, la capitana Colette Weilbach, piteó que se realizan exhaustivas pesquisas para dar con el paradero de las responsables y llevarlas ante la justicia.
Buscan con rigor
Sostuvo además que la violación del joven es de la mayo gravedad y que la decisión de las autoridades de tratar con igual rigor todos los casos de agresión sexual, sin distinción de género.
En esa nación del continente africano se estima que alrededor de 500 mil personas son agredidas sexualmente cada año, y que el 20% son hombres, pero que la vergüenza, por el estigma social que conlleva admitir que son abusados, los lleva a quedarse callados y vivir el drama piola, sin quejarse.
De la víctima, luego de la denuncia nunca más se supo, pero las malas lenguas copuchan que anda más fondeado que empleado público recién contratado.
