Una historia de amor que terminó en pesadilla

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Lo que parecía un romance juvenil terminó en una situación de horror. El lunes 18 de agosto se dio a conocer en medios internacionales que una joven china de 17 años fue detenida por la policía, acusada de vender a su novio como esclavo en la frontera entre Tailandia y Myanmar.

El muchacho, de 19 años, conoció a la adolescente en un billar de su ciudad, Zhanjiang. Ella lo atrajo con ropa llamativa, accesorios de lujo falsos y una imagen de éxito familiar. Confiado, en febrero él la invitó a unas vacaciones secretas en Bangkok, sin imaginar lo que vendría.

Al llegar a la frontera, la joven lo entregó a un grupo de hombres armados a cambio de unos 15 mil dólares. Desde ese momento, comenzó su calvario: fue obligado a trabajar hasta 20 horas al día en fraudes por internet, casi sin comida, con la cabeza rapada y sufriendo constantes golpes.

Durante los cuatro meses de cautiverio, el joven perdió 10 kilos y quedó con secuelas como sordera parcial y traumas emocionales que hoy lo hacen vivir con miedo y desconfianza. Su familia finalmente logró pagar un rescate en junio, logrando su liberación.

Mientras tanto, la chica que lo había traicionado continuó viajando por placer. Sin embargo, fue detenida poco después en China y enfrenta cargos por fraude y trata de personas.

El caso ha impactado a la opinión pública, ya que muestra cómo la manipulación y el engaño también pueden ocurrir entre jóvenes, incluso en contextos que parecen seguros como una relación sentimental.

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