Indonesia decidió cortar por lo sano. Desde enero de 2026, los paseos turísticos en elefante quedaron oficialmente prohibidos en todo el país, y marca un antes y un después en la relación entre turismo y bienestar animal en Asia. Es una orden estatal obligatoria, en un país de los más visitados del planeta.
Altamente turístico y elegido por miles de extranjeros para vivir largas temporadas, la explotación animal nadie podía decir que no sabía. Los elefantes cargando turistas se volvieron parte del paisaje, y también del problema.
Fin del show

La medida se concretó luego que un centro privado en Bali se negó a dejar la actividad, hasta que el paseo obligatoriamentese terminó. Elefantes sin turistas sobre el lomo.
En un país tan expuesto al mundo, el mensaje es claro. El turismo puede crecer, sí, pero no a cualquier costo.
