El domingo 16, en Valparaíso, Sebastián Holguín inscribió su nombre en grande al ganar el Red Bull Valparaíso Cerro Abajo 2026. Con 2:15.432 minutos, el colombiano dominó el descenso urbano más extremo de Latinoamérica y devolvió el título a su país tras 13 años, con una bajada limpia, valiente y sin titubeos.
Guarda abajooo
No fue suerte. Holguín venía marcando territorio desde las prácticas y la qualy, con una seguridad que no se enseña. “Lo corrí con toda mi alma”, dijo después, aún con la adrenalina a tope. El circuito de 1,6 km, más técnico que nunca, exigía cabeza fría y muñecas firmes, además de una lectura fina del terreno.
Las escaleras, ese tramo que suele cobrar peaje, fueron su mayor desafío y también su disfrute. Velocidad sostenida, líneas claras y cero titubeos. El público empujó desde los balcones y las veredas. Valparaíso no mira, acompaña.
Al límite
La definición fue quirúrgica. Cada apoyo contó, cada salto y cada centésima pesó. El cronómetro confirmó los 0.789 segundos de ventaja sobre Adrien Loron (2:16.221). El tercer lugar fue para el chileno Felipe Agurto (2:17.722), el mejor nacional de la jornada. Valparaíso rugió, y no es una metáfora.
Casi revancha
Agurto estuvo ahí. El puerto cantaba cuando su tiempo se puso arriba y la revancha parecía servida. No se quedó atrás. Sumó otro podio y dejó la promesa flotando en el aire: “El próximo año voy a ganar”. La edición 2026 fue impredecible, cambiante y emocionante.
Desde el casco
El campeón grabó el descenso desde su casco y el video ya circula como prueba irrefutable. No hay relato que alcance cuando la cámara tiembla en las escaleras y el horizonte se vuelve una línea recta. Cómo frenar tarde, cómo soltar, cómo confiar en el plan. Maestro… sin dudas.
Cabeza fría
Holguín lo resumió sin exagerar, y dijo “Sabía que iba rápido y al límite”. En Valparaíso gana quien entiende que el riesgo no se improvisa. Se calcula, se respeta y se ejecuta. Así se baja el puerto. Así se hace historia.
