Una angustiante situación vivió una familia de Florida, en Estados Unidos, cuando un niño que se encontraba solo en el antejardín de su casa fue sorprendido a punto de jugar a las tacitas con un cocodrilo gigante.
La mamá del pequeño estaba dentro de la casa cuando escuchó que el crío hablaba con alguien y se asomó a la ventana de la cocina en modo alerta, momento en que se le subió la bilirrubina de terror al ver a su pequeño en real peligro, y un Lagarto Juancho con o puras ganas de almorzar “niñito envuelto”.
Por lo mismo, en el mismo momento sacó todo su “instinto de madre leona para salvar a un niño que está siendo atacado por un animal”, como un déja vu chilensis, y corrió para tomar a su hijo en brazos y casi sacarlo de las fauces del enorme reptil.
Las autoridades recordaron a los vecinos de los cocodrilos que tengan precaución, especialmente, en esta época del año cuando es su temporada de apareamiento y andan más saltones.
