Mezcla de juventud y experiencia salvó a Ortiz de salir entre pifias desde el Monumental

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“Comprendo a la gente y su impaciencia”, declaraba al final del partido el DT de Colo Colo, Fernando Ortiz, luego que en los minutos de descuento los peloteros albos lograron romper la ferrea defensa de Everton, al explicar que el equipo “trabaja toda la semana para lograr esto”.

Lo cierto es que Ortiz, hasta antes de la victoria, mostraba un 43% de efectividad, ante el arco rival, y las dudas sobre la pega que hace el DT en la escuadra alba se cernían como buitres sobre su presa y hasta en B&N se instalaron dudas sobre la continuidad del entrenador.

Teleserie repetida…

En los 90 minutos de partido el guión que llevó a la cancha Ortiz siguió repetido, calcado a otros encuentros y muy parecido a lo ya exhibido, con muchas ganas pero muy poco efectivo, al tiempo que, cuando un delantero algo o algún otro jugador llegaba frente al arco rival, la pelota les quemaba y no la encajaban.

Los jugadores -algunos bastante “trotones”, es decir jugando al tranco o perdiendo el balón con facilidad-, le hacían empeño, pero con poca precisión o muy pasados de revolución. Es decir, no encontraban la sintonía fina que necesitaba el encuentro ante un equipo que no era mejor que ellos.

La maquinita parte…

Sin embargo, algo, ¡por fin! le haría “click” al DT, y mandaría al campo de juego sangre joven, con hambre y velocidad, pero poca experiencia. Cuando entraron Leandro Hernández, Francisco Marchant (69′) y Yastin Cuevas (70′), “la pichanga”, se transformó en un vertiginoso ir y venir, al interior del campo de juego.

Desde ese momento, la maquinita comenzó a sincronizarse y Everton comenzó a retroceder, aunque en momentos, ese mismo vértigo lo aprovechaba e oro y cielo para contra atacar con cierto peligro hacia el arco del “Tuto” De Paul.

Experiencia y juventud

Así las cosas, Ortiz pareció dar en el clavo con la conformación del equipo, porque las oportunidades de llegar y probar al arco del Nacho González, que no dejaba pasar ni los garabatos, se multiplicaron, con los cabros de la cantera desplegando todo lo que los llevó al Primer Equipo.

Y toda esa arremetida juvenil, mezclada con la experiencia de los más “viejos”, daría sus frutos al minuto 90, cuando un corner, servido por el experimentado Felipe Méndez, fue a dar a la testa de Yastin Cuevas y acto seguido, batir ¡por fin! al Nacho. La euforia se desató en la Ruca. 1-0.

Carrerón de la muerte

Acto seguido, y tras un tiro libre concedido a los viñamarinos se desataría la locura. En el minuto 90+7 Colo Colo comete una falta que determinaría la sentencia para Everton.

Sí porque el disparo lo rechazó la defensa, y va a dar al medio campo colocolino, donde Javier Correa disputa la pelota, que sale disparada hacia campo rival… Y como un celaje, Leandro Hernández se lleva en carrera a su marcador, mientras Correa corre al centro del área.

Los atrevidos…

Y como en cámara lenta, Leando Hernández, poco valorado en la transmisión oficial, mezcló su desfachatez con talento y, como un grande, cede el balón hacia el centro del área, donde llegaban Correa y Marchant. Sólo bastó que el argentino cruzara el balón, González se estirara por las puras, y el balón entró al fondo del arco y la locura se dessató… 2-0.

Final épico más de alguno dirá por ahí, sin embargo, el ensayo y error por fin le dio resultados al “Profe”, que esta vez puso toda la carne a la parrilla, pero ninguno brilló -salvo Felipe Méndez-, como los “cabros de la cantera”, que entraron, gustaron y llevaron a Colo Colo al triunfo…

El gol de Yastinnn

Gentileza de Instagram Colo Colo @colocolooficial

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