En Chile, el exceso de peso en niños dejó de ser un problema aislado. Hoy, cerca del 46% de los menores entre 10 y 14 años presenta sobrepeso u obesidad, según cifras del Ministerio de Salud. El fenómeno preocupa a especialistas porque no solo impacta la salud física, sino también el bienestar emocional y social de miles de escolares.
Detrás de estos números, hay hábitos cotidianos que comienzan en casa y que muchas veces se reflejan en algo tan simple como la colación del colegio.
La nutricionista Vania González, magíster en Gestión en Salud de la U. San Sebastián, advierte que la situación es preocupante. “Uno de cada dos niños preescolares tiene sobrepeso u obesidad. Sumados ambos factores, más del 50% de los estudiantes tiene algún grado de malnutrición por exceso”, explica y agrega que el problema ya es uno de los principales desafíos de salud pública.

Hábitos desde casa
La obesidad en los peques responde a múltiples factores. Según González, el mayor consumo de alimentos ultraprocesados, bebidas azucaradas y el sedentarismo cambiaron la forma de alimentarse de los peques. A esto se suma el exceso de tiempo frente a pantallas, la vida familiar más acelerada, y la elección de alimentos rápidos y poco saludables.
En ese escenario, el ejemplo de los adultos es determinante. “Los niños aprenden observando lo que hacen sus padres. Si en la casa se consumen frutas, verduras y comidas caseras, es más probable que ellos adopten esos hábitos”, explica la nutricionista.
Por el contrario, cuando el entorno familiar favorece el consumo de comida rápida o bebidas azucaradas, ese patrón también se replica en los menores y las pataletas en demanda de estos alimentos que no les favorecen, se suceden…
La colación escolar bajo la lupa
Las mochilas escolares muestran parte del problema. Galletas, papas fritas, chocolates o jugos azucarados son frecuentes en las colaciones. La doc recomienda optar por alternativas simples y nutritivas, como fruta fresca con frutos secos, yogur natural o pan integral con palta, alimentos que aportan energía sin reemplazar las comidas principales.
Mientras tanto, iniciativas como Actívate Feliz, impulsada por el Hospital Clínico Universidad de Chile, buscan enfrentar el problema desde un enfoque integral que combina nutrición, actividad física y apoyo familiar.
Para los especialistas, la clave está en intervenir a tiempo, ya que los hábitos alimentarios se forman durante la infancia y pueden marcar la salud de toda una vida, por lo que esperar que los “broca chochis” cambien cuando crezcan, es como pedirles peras al Olmo.
